Los demócratas consiguieron dar un giro a la composición política del Congreso estadounidense al avanzar en las elecciones intermedias de este martes y arrebatar a los republicanos el control de la Cámara de Representantes, de acuerdo con las proyecciones difundidas por medios estadounidenses.
Con la obtención de al menos cuatro distritos que anteriormente estaban representados por republicanos, el partido opositor logró superar el margen necesario para cambiar la mayoría en la Cámara baja, donde los republicanos habían mantenido una ventaja reducida.
El resultado representa un golpe político para el presidente Donald Trump, quien llegó a estas elecciones con el desafío de conservar el respaldo legislativo durante la segunda mitad de su mandato, que concluirá en enero de 2029.
La elección del 3 de noviembre puso en juego los 435 escaños de la Cámara de Representantes, además de 35 posiciones del Senado y 36 gubernaturas.
Según las proyecciones de Reuters, los demócratas avanzaban hacia la mayoría en la Cámara baja, mientras que el resultado del Senado permanecía sin definirse.
Adiós mayoría republicana
La Cámara de Representantes está integrada por 435 legisladores, elegidos cada dos años. Para controlar este órgano se necesitan al menos 218 escaños, por lo que una diferencia de apenas unos cuantos representantes puede modificar el equilibrio político de Washington.
Antes de la jornada electoral, los republicanos contaban con una mayoría de 219 integrantes que se agrupaban con su partido, mientras que los demócratas tenían 214 representantes y existían dos vacantes.
La estrecha diferencia convirtió prácticamente cada distrito competitivo en una batalla decisiva. De acuerdo con Reuters, había 47 distritos considerados disputados y los demócratas necesitaban imponerse en 13 de esas contiendas para alcanzar la mayoría, bajo el escenario electoral que contemplaba el análisis de la agencia.
Durante el conteo, los demócratas consiguieron recuperar cuatro distritos que estaban representados por republicanos. Además, lograron defender tres distritos de Florida que habían sido modificados mediante un nuevo trazado electoral impulsado por legisladores republicanos.
El resultado, un referéndum sobre Trump
Aunque el presidente Donald Trump no apareció en las boletas, su administración y su desempeño político estuvieron en el centro de la campaña.
Las elecciones intermedias suelen funcionar como una evaluación del partido que ocupa la Casa Blanca, debido a que los ciudadanos tienen la oportunidad de modificar la composición del Congreso sin elegir un nuevo presidente.
En esta ocasión, el costo de vida, el precio de los combustibles, los aranceles comerciales y la guerra con Irán estuvieron entre los temas que marcaron el debate electoral.
Las encuestas de salida realizadas por SSRS para un consorcio de medios estadounidenses, entre ellos la agencia Associated Press, mostraron que la mitad de los votantes consideró que su participación electoral representaba una oportunidad para expresar su rechazo a Trump.
Asimismo, tres de cada cuatro consultados dijeron estar enojados o insatisfechos con el rumbo del país, mientras que 70 por ciento manifestó que quería que el Congreso ejerciera mayores contrapesos sobre el presidente.
Estos indicadores reflejan el descontento que acompañó la jornada electoral, aunque no permiten atribuir el resultado a una sola causa.
Jeffries podría convertirse en presidente de la Cámara
Con el cambio de mayoría, el demócrata Hakeem Jeffries quedaría en posición de convertirse en presidente de la Cámara de Representantes (Speaker of the House), cargo que actualmente ocupa el republicano Mike Johnson.
Jeffries, quien encabeza la bancada demócrata desde 2023, tendría la posibilidad de dirigir la agenda legislativa, decidir qué iniciativas llegan a votación y encabezar las negociaciones con la Casa Blanca y el Senado.
Su llegada a la presidencia también tendría un significado histórico: sería el primer afroamericano en ocupar ese puesto en la historia de Estados Unidos.
Los demócratas han planteado que, de recuperar la mayoría, concentrarán sus esfuerzos en reducir el costo de vida y aumentar la supervisión de las decisiones de la administración Trump.
¿Qué cambia para Trump con una Cámara demócrata?
La pérdida de la Cámara baja representaría un obstáculo para el presidente durante los últimos dos años de su mandato, debido a que los republicanos dejarían de controlar una de las principales instancias legislativas del país.
Entre las consecuencias políticas se encuentran:
- Mayor supervisión presidencial: los demócratas podrían encabezar investigaciones parlamentarias sobre las decisiones, contratos y actuaciones de funcionarios de la administración Trump.
- Comparecencias y citatorios: las comisiones legislativas tendrían mayor capacidad para convocar a funcionarios y solicitar información sobre las actividades del Gobierno.
- Obstáculos legislativos: las propuestas impulsadas por Trump enfrentarían mayores dificultades para avanzar en la Cámara baja.
- Negociaciones presupuestarias: el presidente tendría que negociar con una mayoría opositora para conseguir acuerdos sobre gasto público, impuestos y financiamiento federal.
La nueva correlación de fuerzas también podría abrir la puerta a investigaciones sobre posibles conflictos de interés, el patrimonio de integrantes de la familia Trump y las políticas migratorias de la administración, asuntos que los demócratas han mencionado entre sus prioridades de supervisión.
El Senado sigue siendo la otra batalla
Aunque el avance demócrata en la Cámara de Representantes representa un cambio importante, el control del Congreso todavía depende de lo que ocurra en el Senado.
Los republicanos comenzaron la jornada con una mayoría de 53 contra 47 escaños, mientras que los demócratas necesitaban obtener cuatro posiciones netas para recuperar el control.
Durante la jornada, los demócratas consiguieron victorias en Carolina del Norte, donde Roy Cooper derrotó al republicano Michael Whatley, y en Carolina del Sur, donde Annie Andrews venció a Darline Graham, candidata respaldada por Trump.
También conservaron posiciones en Georgia y Nuevo Hampshire. Sin embargo, seguían pendientes contiendas relevantes en Alaska, Iowa, Michigan, Maine, Ohio y Texas.
Por ello, aunque los demócratas avanzaban hacia el control de la Cámara baja, todavía no podían asegurar que dominarían ambas cámaras del Congreso.
Un nuevo escenario para los últimos dos años de Trump
El resultado de las elecciones intermedias marcará la segunda mitad del mandato de Trump, quien tendrá que enfrentar un Congreso con una Cámara baja bajo control opositor si se mantienen las proyecciones.
Una mayoría demócrata podría limitar la aprobación de iniciativas presidenciales, aumentar la presión política sobre el Gobierno y modificar las negociaciones legislativas en Washington.
El resultado también representa una advertencia electoral para los republicanos de cara a las elecciones presidenciales de 2028, aunque todavía faltan dos años para esa contienda.