Una serie de ataques armados coordinados en el departamento de Artibonite, en Haití, dejó al menos 70 personas muertas, decenas de heridos y miles de desplazados, en uno de los episodios más recientes de violencia vinculada a grupos criminales en el país caribeño.
Ataques simultáneos dejan decenas de víctimas
De acuerdo con reportes de organismos locales y autoridades internacionales, la agresión se registró durante la madrugada del domingo en las comunidades de Jean-Denis y Pont-Sondé, ubicadas al norte de la capital, Puerto Príncipe. Testimonios y reportes preliminares indican que hombres armados ingresaron de manera simultánea a distintas zonas, ejecutando ataques directos contra la población civil.
El representante especial del secretario general de la ONU en Haití, Carlos Ruiz Massieu, confirmó que el saldo asciende a al menos 70 personas fallecidas, tras calificar los hechos como “ataques brutales y coordinados”.
Grupo armado Gran Grif, señalado como responsable
Las primeras investigaciones apuntan al grupo armado conocido como Gran Grif, una de las organizaciones criminales que operan en la región de Artibonite y que ha sido vinculada previamente con actos de violencia masiva, control territorial y bloqueos de rutas estratégicas.
Información difundida por organizaciones civiles indica que los agresores cerraron caminos y accesos principales antes de iniciar los ataques, con el objetivo de impedir la llegada de fuerzas de seguridad y facilitar su operación en la zona.
Desplazamiento masivo y daños materiales
Además de las víctimas mortales, el ataque dejó al menos 30 personas heridas y provocó el desplazamiento de más de 6,000 habitantes, quienes abandonaron sus hogares ante el riesgo de nuevos actos violentos.
Se reportó también la quema de alrededor de 50 viviendas, lo que agrava la crisis humanitaria en esta región, donde miles de familias enfrentan condiciones de vulnerabilidad.
Diferencias en cifras oficiales y falta de postura gubernamental
Mientras organizaciones civiles y fuentes internacionales reportan una cifra más alta de víctimas, la Policía Nacional de Haití (PNH) informó inicialmente sobre la muerte de 16 personas, lo que evidencia discrepancias en el balance de los hechos.
Hasta el momento, la Oficina del Primer Ministro, Alix Didier Fils-Aimé, no ha emitido un posicionamiento oficial sobre la magnitud de la masacre, lo que ha generado cuestionamientos en torno a la respuesta institucional.
Ante la escalada de violencia, la Policía Nacional informó el despliegue de unidades especializadas, con el respaldo de la Fuerza para la Represión de las Pandillas (GSF), en distintas localidades del departamento de Artibonite.
Las operaciones se concentran en zonas como Tè Nwa, Bwa 9, Pye Payen, Delije, Kan Mari, Monwi y Jan Deni, donde se busca restablecer el control y contener la presencia de grupos armados.
ONU advierte urgencia de reforzar apoyo a Haití
Tras los hechos, Carlos Ruiz Massieu advirtió que este episodio refleja la necesidad urgente de fortalecer el respaldo internacional a Haití, particularmente en el combate contra las pandillas y las redes que las financian.
La crisis de seguridad en el país se ha intensificado en los últimos años, con grupos criminales que han ampliado su influencia territorial, afectando tanto a zonas urbanas como rurales y profundizando la inestabilidad social.
Violencia de pandillas mantiene en crisis al país
El ataque en Artibonite se suma a una serie de hechos violentos que evidencian el control creciente de las bandas armadas en Haití, donde amplias regiones permanecen bajo amenaza constante, limitando la movilidad, el acceso a servicios y la vida cotidiana de la población.
En este contexto, organismos internacionales y actores locales coinciden en que la situación requiere una respuesta coordinada y sostenida que permita contener la violencia y avanzar en la recuperación de la seguridad en el país.