China inició dos investigaciones comerciales contra Estados Unidos como respuesta a los aranceles impulsados por el presidente Donald Trump, en un nuevo episodio de la prolongada tensión económica entre ambas potencias.
La medida ocurre previo a una posible visita del mandatario estadounidense a Beijing, en un contexto marcado por disputas comerciales, restricciones tecnológicas y diferencias en materia de subsidios industriales.
Las autoridades chinas señalaron que las investigaciones buscan proteger los intereses de sus industrias nacionales, especialmente en sectores estratégicos que han sido afectados por restricciones estadounidenses. En su posicionamiento oficial, Beijing expresó una firme oposición a las políticas comerciales impulsadas por Estados Unidos.
Restricciones tecnológicas y energías renovables bajo la lupa
Una de las investigaciones se centra en las políticas estadounidenses que limitan el acceso de productos chinos al mercado de Estados Unidos, así como en las restricciones a la exportación de tecnología avanzada hacia China. Este punto es clave, ya que involucra sectores de alto valor como semiconductores, inteligencia artificial y manufactura avanzada.
La segunda pesquisa está dirigida a analizar las barreras impuestas a las exportaciones chinas de energías renovables, un sector en el que el país asiático ha logrado posicionarse como líder global. Estas restricciones han generado tensiones debido a su impacto en cadenas de suministro internacionales.
Duración y posibles consecuencias de las pesquisas
De acuerdo con el Ministerio de Comercio, ambas investigaciones tendrán una duración inicial de seis meses, con la posibilidad de extenderse por tres meses adicionales si se considera necesario. Este periodo permitirá a China recopilar evidencia y definir posibles medidas de respuesta.
Especialistas consideran que estas acciones podrían funcionar como herramientas de negociación frente a posibles nuevos aranceles de Washington, en un escenario donde ambas economías buscan equilibrar sus intereses sin romper completamente los canales de diálogo.
La Sección 301 y el trasfondo del conflicto
El conflicto actual también está vinculado a las investigaciones iniciadas por Estados Unidos bajo la llamada Sección 301, un mecanismo que permite evaluar prácticas comerciales consideradas desleales. Estas investigaciones surgieron luego de que la Corte Suprema estadounidense invalidara algunos de los aranceles previamente impuestos por Trump.
Una de estas revisiones analiza acusaciones de exceso de capacidad industrial y subsidios gubernamentales, factores que, según Washington, otorgan ventajas competitivas a empresas chinas. Esta investigación involucra a 16 socios comerciales, incluida la Unión Europea, y podría derivar en nuevos aranceles.
Otra pesquisa estadounidense apunta a prohibir la importación de productos vinculados con trabajo forzado, afectando a decenas de países, entre ellos China, lo que añade una dimensión política y social al conflicto comercial.