Un vuelo de United Airlines que cubría la ruta entre Newark, Nueva Jersey, y Palma de Mallorca, España, tuvo que regresar a su punto de partida luego de que una aparente amenaza de seguridad fuera detectada mientras la aeronave sobrevolaba el océano Atlántico.
La aeronave había despegado la tarde del sábado desde el Aeropuerto Internacional Newark Liberty y avanzaba con normalidad hacia Europa cuando la tripulación recibió instrucciones para atender una posible situación de riesgo relacionada con dispositivos Bluetooth a bordo.
De acuerdo con testimonios de pasajeros difundidos por medios especializados en aviación, los auxiliares de vuelo solicitaron a todos los viajeros desactivar de inmediato cualquier dispositivo Bluetooth conectado.
La instrucción, explicaron los miembros de la tripulación, provenía de las oficinas centrales de la aerolínea y debía cumplirse de manera obligatoria para garantizar la seguridad del vuelo.
Tras varios avisos y advertencias dirigidas a los pasajeros, algunos dispositivos permanecieron activos, situación que llevó a los pilotos a optar por el regreso a Newark como medida preventiva.
El origen de la alerta
Según reportes de medios especializados, la preocupación surgió después de que se detectara un dispositivo Bluetooth identificado con una palabra asociada a una amenaza explosiva.
Los aparatos Bluetooth, como audífonos o bocinas inalámbricas, permiten modificar el nombre con el que aparecen en otros dispositivos cercanos, lo que facilitó que la denominación fuera visible para los ocupantes del avión.
UA236: The "Bluetooth Flight"
— Turbine Traveller (@Turbinetraveler) May 31, 2026
Overnight, United Airlines Boeing 767-400ER (N67052) from Newark to Palma de Mallorca, Spain squawked 7700 about 1 hour into the flight and turned back after a suspected bomb threat onboard.
A 16-year-old boy passenger reportedly renamed a… pic.twitter.com/uFqetQibp1
La situación generó incertidumbre suficiente para activar los protocolos de seguridad establecidos para vuelos internacionales.
Inspección y evacuación al aterrizar
Una vez de regreso en Newark, las autoridades ordenaron el desembarque de los pasajeros, quienes abandonaron la aeronave portando únicamente sus teléfonos móviles y documentos de viaje.
Equipos de seguridad realizaron una inspección completa del avión para descartar cualquier amenaza real antes de permitir la reanudación de las operaciones.
Las investigaciones determinaron posteriormente que no existía ningún artefacto peligroso y que la alerta había sido provocada únicamente por el nombre asignado al dispositivo electrónico.
Tras concluir las revisiones, las autoridades identificaron como responsable de la situación a un adolescente de 16 años, quien presuntamente había renombrado el dispositivo que originó la alerta.
Hasta el momento no se han dado a conocer los cargos que podrían presentarse en su contra; sin embargo, especialistas señalan que este tipo de incidentes suele ser tratado con extrema seriedad debido a las estrictas normas de seguridad aérea vigentes en Estados Unidos y otros países.