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Autoriza EUA probar arma de calor contra migrantes

Por: Emmanuel Escamilla

27 Octubre 2026, 14:24

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El sistema, conocido como ADS, alcanza objetivos a más de 800 metros y podría evaluarse para operaciones en la frontera con México.

Autoriza EUA probar arma de calor contra migrantes

El Gobierno de Estados Unidos autorizó probar en la frontera con México un arma militar que provoca una sensación de ardor intenso en la piel mediante ondas electromagnéticas.

El Pentágono prestará durante siete meses el dispositivo al Departamento de Seguridad Nacional (DHS), que deberá evaluar su posible uso y definir los protocolos de operación.

El sistema, conocido como Sistema de Denegación Activa (ADS, por sus siglas en inglés), fue desarrollado por el Ejército estadounidense para dispersar multitudes sin recurrir a proyectiles.

Aunque está clasificado como no letal, su posible utilización contra personas migrantes abre interrogantes sobre los riesgos físicos, los límites del uso de la fuerza y las consecuencias de emplearlo en zonas fronterizas.

La autorización consta en un memorando firmado por el secretario de Defensa, Pete Hegseth.

El documento contempla un préstamo temporal a partir de septiembre de 2026 y establece que el personal del Departamento de Guerra no operará el dispositivo. La responsabilidad sobre su eventual utilización recaerá en el DHS.

¿Cómo funciona el arma que provoca ardor?

El ADS emite un haz de energía electromagnética de 95 gigahercios que penetra superficialmente en la piel y eleva su temperatura casi de inmediato.

Según documentación militar citada por un medio de comunicación estadounidense, la energía alcanza aproximadamente 1/64 de pulgada de profundidad.

La exposición provoca hormigueo y una sensación intensa de quemadura que, de acuerdo con autoridades militares, puede durar entre 10 y 15 minutos. 

El dispositivo puede alcanzar objetivos a más de 800 metros, aproximadamente media milla.

Funcionarios militares han comparado la sensación con el golpe de calor que se percibe al abrir un horno. El propósito es generar una reacción inmediata de rechazo y obligar a la persona a alejarse del haz.

La documentación militar describe el efecto como “un impulso instintivo e irresistible de huir”. A diferencia de un arma convencional, el sistema no dispara municiones y no necesariamente deja marcas visibles, pero eso no significa que esté libre de riesgos.

Existen al menos dos incidentes documentados en los que el ADS provocó quemaduras de segundo grado. El primero ocurrió durante un accidente de laboratorio en 1999, que dejó una ampolla.

El segundo se registró en 2007, durante un ejercicio en la base aérea Moody, en Georgia, cuando un aviador resultó lesionado por errores de procedimiento.

El memorando del Pentágono deja en manos del Departamento de Seguridad Nacional el desarrollo de tácticas, técnicas y procedimientos para el posible empleo del arma.

Al terminar los siete meses, la agencia podrá solicitar una ampliación del préstamo, según un funcionario de Defensa.

El documento, sin embargo, no precisa dónde se realizarán las pruebas, qué reglas regirán el uso de la fuerza ni cómo se atenderían los posibles incidentes si el haz alcanzara a personas que se encuentren del lado mexicano de la frontera.

Persisten dudas legales y operativas

Además de los riesgos físicos, el posible despliegue plantea preguntas sobre la soberanía, los procedimientos de actuación y la necesidad real de incorporar esta tecnología a las operaciones fronterizas.

Algunos agentes de la Patrulla Fronteriza han cuestionado la conveniencia de utilizar el ADS en un momento en que los cruces irregulares se encuentran en niveles bajos y la dotación de personal ha aumentado.

Un vocero de la CBP señaló que la agencia evalúa continuamente nuevas tecnologías, en particular aquellas que pueden mejorar su capacidad operativa.

Por ahora, la autorización solo contempla el préstamo temporal del dispositivo para que el DHS estudie su posible utilización. No se han detallado los lugares de prueba ni los protocolos definitivos para su empleo.

Antes de avanzar, la agencia deberá resolver los cuestionamientos sobre seguridad, legalidad y uso proporcional de la fuerza que han frenado iniciativas similares en años anteriores.

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