Han transcurrido más de cinco décadas desde la última misión tripulada a la Luna. Si las condiciones meteorológicas y los factores técnicos lo permiten, Artemis II —que no contempla alunizaje— llevará a cuatro astronautas a orbitar el satélite natural de la Tierra con el objetivo de probar la nave Orión y avanzar en los planes de establecer presencia humana sostenida en la Luna, como paso previo a futuras misiones hacia Marte.
El lanzamiento está programado desde el Centro Espacial Kennedy de la NASA, en Florida, el miércoles 1 de abril, con ventanas adicionales disponibles hasta el 6 de abril. Esta misión marcará el fin de una pausa de más de 50 años desde el programa Apolo, cuya última misión tripulada fue Apolo 17 en 1972.
Una nueva etapa en la exploración espacial
Con Artemis II, la NASA busca iniciar una nueva fase de exploración más allá de la órbita terrestre baja, donde ha concentrado sus operaciones en las últimas décadas.
La tripulación estará integrada por los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, de la NASA, así como Jeremy Hansen, de la Agencia Espacial Canadiense (CSA). Durante cerca de diez días, realizarán el mayor acercamiento humano a la Luna desde 1972.
A bordo del cohete Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS), la misión pondrá a prueba por primera vez los sistemas de soporte vital de la nave Orión con seres humanos, un paso clave para futuras expediciones tripuladas.

El programa Artemis y sus objetivos
El programa Artemis tiene como meta establecer una presencia humana sostenible en la Luna y utilizarla como plataforma para misiones más ambiciosas, como el viaje a Marte.
El nombre hace referencia a Artemisa, diosa griega de la Luna y hermana de Apolo. El proyecto tomó forma en 2017, cuando el entonces presidente Donald Trump firmó una directiva para impulsar el regreso de astronautas estadounidenses al satélite natural.
Tras años de desarrollo y colaboración con empresas aeroespaciales como Dynetics, Lockheed Martin, Northrop Grumman, Blue Origin y SpaceX, el programa dio su primer gran paso con Artemis I.
El precedente de Artemis I
La misión Artemis I, sin tripulación, despegó finalmente el 16 de noviembre de 2022 tras varios aplazamientos por problemas técnicos y condiciones climáticas.
Durante 25 días, la cápsula Orión orbitó la Luna y alcanzó una distancia récord de 434,522 kilómetros desde la Tierra, antes de amerizar en el océano Pacífico, frente a Baja California, el 11 de diciembre.
Tras este éxito, Artemis II representa el siguiente paso, mientras que Artemis III prevé llevar nuevamente astronautas a la superficie lunar en 2028.

Competencia y estrategia global
Desde los primeros alunizajes del programa Apolo en 1969, solo 12 personas han caminado sobre la Luna, todos hombres. Ahora, la NASA plantea una estrategia más ambiciosa y sostenida.
El administrador de la NASA, Jared Isaacman, ha señalado que este plan de despliegue lunar será el más importante desde la era Apolo y podría requerir una inversión superior a los 20 mil millones de dólares en los próximos años.
En paralelo, China ha intensificado sus misiones no tripuladas y busca enviar astronautas a la Luna antes de 2030, lo que añade un componente de competencia internacional.
La vida a bordo de la nave Orión
Durante el viaje de aproximadamente 1.1 millones de kilómetros, la nave Orión será el hogar y centro de trabajo de la tripulación.
El módulo de servicio suministrará recursos esenciales como agua potable, oxígeno y nitrógeno. La cabina cuenta con un espacio habitable de 3.3 metros de altura y cinco metros de diámetro.

Alimentación y ejercicio en el espacio
Los astronautas contarán con un menú previamente seleccionado según sus necesidades nutricionales. Dispondrán de sistemas para rehidratar y calentar alimentos.
Además, deberán realizar al menos 30 minutos diarios de ejercicio para reducir la pérdida de masa muscular y ósea provocada por la microgravedad, utilizando dispositivos integrados en la nave.
Rutinas de higiene y descanso
La nave está equipada con instalaciones básicas para la higiene personal, incluyendo un sistema sanitario que separa los desechos líquidos y sólidos.
Aunque no hay duchas, los astronautas utilizan productos especiales como champú sin enjuague. La orina es expulsada al espacio, mientras que los residuos sólidos se almacenan para su eliminación al regreso.
El plan de actividades contempla ocho horas diarias de sueño. Los astronautas dormirán en sacos fijados a las paredes de la nave, generalmente al mismo tiempo, para mantener una rutina organizada durante la misión.