Courteney Cox volvió a ponerse detrás de la cámara para llevar al cine uno de los casos criminales más insólitos ocurridos en Estados Unidos. La actriz y directora presentó Evil Genius, una comedia negra inspirada en el llamado caso del “pizza bomber” de Pensilvania.
La cinta tuvo su estreno mundial este sábado en el Festival Internacional de Cine de Toronto (TIFF) y cuenta con Patricia Arquette y David Harbour como protagonistas.
La historia parte de los acontecimientos ocurridos en Erie, Pensilvania, en 2003, cuando el repartidor de pizzas Brian Wells ingresó a un banco con un explosivo sujeto alrededor del cuello.
Wells aseguró que había sido obligado a participar en el robo. Sin embargo, la bomba terminó por explotar después de que el repartidor fuera detenido por la policía.
La investigación posterior descubrió una compleja trama detrás del crimen, en la que Marjorie Diehl-Armstrong y Kenneth Barnes tuvieron papeles centrales. En la película, estos personajes son interpretados por Arquette y Harbour, respectivamente.
Cox quedó intrigada por la complejidad del caso
Cox explicó durante la promoción de la película en Toronto que conoció la historia a través de la docuserie de Netflix Evil Genius. Lo que despertó especialmente su interés fue la elaboración de un plan de robo tan complicado que, desde su perspectiva, parecía destinado al fracaso.
La actriz y directora señaló que la historia le pareció tan disparatada que quiso explorar quiénes eran las personas capaces de idear un atraco de esas características.
La arrogancia de los conspiradores
Patricia Arquette consideró que la confianza excesiva de los responsables fue uno de los elementos que terminó jugando en su contra. Según explicó, estaban convencidos de ser más inteligentes que los demás y terminaron dejando numerosas pistas.
David Harbour, por su parte, destacó el equilibrio entre los elementos macabros y el humor negro que Cox encontró en una historia marcada por asesinatos, relaciones sentimentales disfuncionales y decisiones absurdas.
Evil Genius representa el segundo largometraje dirigido por Courteney Cox, protagonista de Friends. Su anterior película fue Just Before I Go, estrenada en 2014, por lo que este proyecto marca su regreso al cine como directora 12 años después.
La producción también tiene un vínculo familiar para Cox, ya que su hija, Coco Arquette, participa con un papel secundario.
El proyecto comenzó a tomar forma después de que Cox conociera a Barbara Schroeder, quien codirigió junto con Trey Borzillieri la docuserie que volvió a poner el caso del “pizza bomber” en el interés del público.