En una auténtica guerra entre campeones mexicanos, Emanuel Navarrete defendió su título superpluma de la Organización Mundial de Boxeo (OMB) y conquistó el de la Federación Internacional de Boxeo (FIB) al vencer por nocaut técnico a Eduardo Núñez, la noche del sábado en la Desert Diamond Arena de Glendale.
La pelea se definió apenas en el primer segundo del undécimo asalto, cuando el réferi detuvo las acciones tras consultar al médico por un corte y una severa inflamación en el ojo derecho de “Sugar” Núñez.
Dominio del Vaquero
Navarrete, campeón mundial en tres divisiones (supergallo, pluma y superpluma), impuso condiciones de principio a fin con su estilo agresivo y poco ortodoxo. Con la victoria, mejoró su marca a 41 triunfos, 33 por nocaut, dos derrotas y un empate, además de convertirse por primera vez en monarca unificado de las 130 libras.
Aunque el combate arrancó como una batalla intensa, Núñez mostró valentía en los primeros rounds con volados y combinaciones potentes, incluso conectando golpes claros a la mandíbula del campeón. Sin embargo, el empuje del sinaloense fue disminuyendo conforme avanzó la pelea.
A partir del quinto episodio, los golpes del Vaquero comenzaron a dejar huella visible en el rostro de Núñez, quien sufrió una herida en el pómulo derecho que afectó progresivamente su visión.
Pese al castigo constante, “Sugar” resistió con entereza durante varios asaltos. En el décimo round su ojo derecho estaba prácticamente cerrado, pero aun así salió a disputar el undécimo.
El médico del ring lo revisó en repetidas ocasiones y finalmente determinó que no era seguro continuar, decisión que provocó la molestia del retador, quien dejó su récord en 29 victorias (27 por la vía rápida) y dos derrotas.
De guerra a demolición
Lo que se anticipaba como una “guerra civil mexicana” terminó convirtiéndose en una demolición gradual. Núñez apostó inicialmente por el contragolpe y el desplazamiento, alejándose del intercambio corto que mejor domina.
Navarrete fue ajustando la distancia con su jab y cruzados de izquierda. Un uppercut y combinaciones de poder comenzaron a desfigurar el lado derecho del rostro de Núñez desde los primeros episodios.
Para el séptimo asalto ya se notaban dos ritmos distintos: el Vaquero castigaba con libertad al cuerpo y la cabeza, mientras el sinaloense buscaba desesperadamente un golpe salvador.
En el noveno, el ojo derecho de Núñez se cerró por completo. En el décimo, la sangre y la falta de visibilidad hicieron evidente que el final estaba cerca.
Respeto entre guerreros
Tras la detención médica, Núñez aceptó la decisión con deportividad.
“Me hubiese gustado terminar, pero respeto a los jueces por cuidar la salud”, declaró, al tiempo que reconoció la calidad de su rival: “A ‘El Vaquero’ lo tenía considerado como el más duro de las 130 libras… lo admiro”.
Por su parte, Navarrete, quien incluso estuvo cerca de cancelar la pelea por problemas con su visado, agradeció el apoyo del público.
“Es un sueño haber unificado. Agradezco a toda la gente que vino de mi rancho, de mi pueblo. Sugar, eres un guerrero mexicano”, expresó.
Un Vaquero renovado
El campeón, que en 2025 solo tuvo una pelea (No Contest ante Charly Suárez), aseguró sentirse en gran forma.
“Volvió a salir el corazón, la garra y el espíritu mexicano… quiero seguir con esta línea de un ‘Vaquero’ Navarrete renovado”, afirmó.
Sobre su futuro, el nuevo monarca unificado prefirió no adelantar planes: “Voy a descansar y luego tomaré una decisión”.