Por su equipo… ¡Hasta las paredes hablan!
En Monterrey, la pasión por el futbol se respira en las calles y, para algunos aficionados, también se refleja en las fachadas de sus casas.
El amarillo y azul de Tigres, así como el azul y blanco de Rayados, han dejado de ser colores exclusivos de camisetas, banderas y estadios.

En algunos hogares de la zona metropolitana son parte de la decoración exterior y una forma de presumir, a todo aquel que pase frente a la vivienda, cuál es el equipo de sus amores.
Hay casas que se distinguen a simple vista por sus colores, mientras que otras llevan escudos, franjas o detalles alusivos al club.
La intención es clara: hacer pública una afición que, para muchos regiomontanos, forma parte de su identidad.

La rivalidad entre los dos principales clubes de futbol de Nuevo León también se hace presente en las calles.
A pocas cuadras de distancia pueden encontrarse fachadas que representan a uno y otro equipo, como una extensión de la competencia que cada jornada se vive en la cancha.

Para los aficionados, pintar su vivienda con los colores de su club no representa solamente una elección de pintura.
Es una declaración de pertenencia y una manera de mantener presente al equipo incluso cuando no hay partido.
La costumbre también refleja la manera en que el futbol se ha incorporado a la vida cotidiana de los regiomontanos.

La camiseta se usa, la bandera se coloca en el automóvil y, para algunos, hasta la casa se viste con los colores del equipo.
En una ciudad acostumbrada a vivir el futbol con intensidad, las fachadas se convierten así en otra forma de alentar.
Porque para un aficionado de corazón, la pasión por Tigres o Rayados puede comenzar en el estadio, pero también puede quedarse a vivir en casa.