Después de casi 20 años, los Pittsburgh Steelers iniciarán una nueva etapa en el puesto de head coach.
Este sábado, la franquicia hizo oficial la llegada de Mike McCarthy, quien asumirá el mando para la temporada 2026 y pondrá fin a una de las eras más largas y estables en la NFL.
Aunque en semanas recientes nombres como Brian Flores y Chris Shula sonaron con fuerza para tomar las riendas del equipo, la organización "Black & Yellow" optó por un viejo conocido: el entrenador que en 2011 frustró a Pittsburgh al vencerlos en el Super Bowl XLV al frente de los Green Bay Packers, Mike McCarthy.
El anuncio se realizó a través de las redes sociales del equipo, donde los Steelers confirmaron haber alcanzado un acuerdo verbal con McCarthy para iniciar una nueva era en la "ciudad del Acero".
No obstante, su pasado exitoso no garantiza el presente. Durante su etapa más reciente con los Dallas Cowboys, McCarthy acumuló tres temporadas de 12 victorias, pero en ninguna logró superar la Ronda Divisional.
Con este nombramiento, el estratega nacido en Pensilvania se convertirá en apenas el cuarto entrenador en jefe de los Steelers desde 1969, una lista exclusiva que incluye a Chuck Noll, Bill Cowher y Mike Tomlin, todos con procesos largos y exitosos dentro de la franquicia.
We have verbally agreed for Mike McCarthy to become our next head coach. pic.twitter.com/oOqZPRm7aX
— Pittsburgh Steelers (@steelers) January 24, 2026
¿Aaron Rodgers se queda?
La llegada de McCarthy podría ser un factor clave para el futuro inmediato del equipo, especialmente en la situación del quarterback Aaron Rodgers. El veterano pasador había asegurado que la temporada 2025 sería la última de su carrera, la cual cerró de forma amarga tras caer 30-6 ante los Texans en el juego de comodines.
Sin embargo, distintos reportes señalan que McCarthy podría jugar un papel determinante para convencer a Rodgers de regresar una temporada más, lo que abriría la posibilidad de que 2026 represente un auténtico “last dance” para el mariscal de campo con los Steelers.
De confirmarse, Pittsburgh apostaría por una combinación de experiencia en el banquillo y liderazgo en el emparrillado para intentar volver a competir seriamente por el Super Bowl.