El Real Madrid logró una victoria agónica (2-1) ante el Rayo Vallecano gracias a un penalti convertido por Kylian Mbappé en el minuto 100, en un derbi marcado por la irregularidad blanca, la tensión en la grada del Santiago Bernabéu y un rival que rozó el empate hasta el final.
En un ambiente enrarecido por los malos resultados recientes, Vinícius Júnior fue el jugador más determinante del encuentro.
Respondió a los silbidos con fútbol, generó las acciones más peligrosas y marcó un golazo que rompió el empate inicial, siendo el principal argumento ofensivo del conjunto blanco.
Lesión temprana y dudas colectivas
El partido se complicó pronto para el Madrid con la lesión de Jude Bellingham a los nueve minutos. Su salida enfrió el inicio y volvió a dejar en evidencia las dudas de un equipo que depende en exceso de las individualidades y del acierto de Courtois, decisivo una vez más bajo los tres palos.
El Rayo Vallecano, ordenado y valiente, fue creciendo en el partido. Encontró premio en la segunda mitad con el gol del empate, aprovechando desajustes defensivos de un Madrid que volvió a mostrar fragilidad pese a sus números defensivos en LaLiga.
Con el empate, el duelo se convirtió en un intercambio de golpes. El Rayo tuvo opciones claras para adelantarse, pero se topó con una intervención clave de Courtois.
El Madrid, volcado al ataque, acumuló delanteros y asumió riesgos.
Penalti y desenlace
Cuando el empate parecía sellado, un penalti cometido por Mendy sobre Brahim en el tiempo añadido cambió el destino del encuentro.

Mbappé, sereno desde los once metros, marcó el gol del triunfo y calmó, al menos por una noche, la ansiedad del madridismo.