Se acabó la sequía en la Gran Manzana. Por primera vez desde 1973, los New York Knicks son campeones de la NBA. El equipo neoyorquino selló su tercer anillo de la historia tras firmar una espectacular remontada de 16 puntos para vencer 94-90 a los San Antonio Spurs en el Frost Bank Center, liquidando la serie en el quinto juego.
La gloria lleva un nombre propio: Jalen Brunson. El base estelar firmó una actuación de leyenda con 45 puntos, guiando con carácter inquebrantable a los suyos y coronándose como el incuestionable MVP de las Finales.

Bajo la dirección de Mike Brown en el banquillo, estos Knicks demostraron ser un grupo sólido, unido y con una resistencia a prueba de balas.
Tras la histórica remontada de 29 puntos en el cuarto partido, miles de hinchas de los Knicks viajaron a San Antonio, convirtiendo el pabellón prácticamente en una sucursal neoyorquina con sonoros cánticos de "Let's Go Knicks" y "MVP".
El inicio del encuentro fue una pesadilla para los visitantes debido a la feroz defensa de Victor Wembanyama. La presión asfixió a los Knicks, que apenas anotaron 13 puntos en el primer cuarto y llegaron a verse abajo 31-15 en el segundo período.
Sin embargo, mantuvieron la calma gracias a Brunson y a la entrega de Josh Hart, quien aportó un doble-doble de 13 puntos y 11 rebotes, para recortar la distancia antes del descanso.
Los Spurs volvieron a despegarse por 15 puntos en el tercer cuarto impulsados por Dylan Harper, quien terminó con 25 puntos. En ese momento crítico, Brunson asumió el control del partido anotando 14 puntos en el periodo para meter a su equipo en la pelea.

La épica tuvo doble mérito ante la nula participación del dominicano Karl-Anthony Towns, quien sufrió por problemas de faltas, anotó solo dos puntos y terminó expulsado.
Con tres minutos por jugar, Brunson forzó una falta que puso a los Knicks al frente. Aunque Harper logró empatar el marcador a 88 en el vibrante minuto final, la frialdad de Hart y OG Anunoby desde la línea de tiros libres sentenció el definitivo 94-90, castigando la falta de experiencia de la joven plantilla de los Spurs. Mikal Bridges sumó 14 puntos vitales para unos Knicks que, tras 53 años de frustraciones, vuelven a reinar en la NBA.