No en todas las ligas del mundo se acostumbra poner una estrella por cada título conquistado, pero donde siempre se ha hecho es en la Copa del Mundo, donde solamente los campeones pueden bordarse una por sus triunfos.
El equipo que tiene más es Brasil, con cinco, seguido de Italia, Alemania y ¿Uruguay? Pues sí, la extraña excepción a la regla es la Celeste, pues en su escudo luce cuatro estrellas, al igual que los otros dos, pero solamente conquistó dos Mundiales.
Una controversia eterna
Esta aparente contradicción no es un error de costura ni un acto de soberbia charrúa, sino el reflejo de un vacío histórico que la FIFA reconoció de manera oficial, aunque recientemente parece no estar muy de acuerdo con esto.
La explicación nos traslada a la década de 1920, una época dorada en la que el Mundial, tal como lo conocemos hoy, ni siquiera existía como proyecto.

Antes de que se inaugurara la primera Copa del Mundo en 1930, el torneo de fútbol de los Juegos Olímpicos era la máxima cita del balompié internacional. Consciente de esto, la FIFA asumió la organización total de los torneos olímpicos de París 1924 y Ámsterdam 1928.
El acuerdo con el Comité Olímpico Internacional estipulaba que estos campeonatos se disputarían bajo la normativa FIFA y serían considerados como campeonatos mundiales oficiales de selecciones absolutas.
En ambas citas, un equipo sudamericano maravilló al planeta con un fútbol asociado, rápido y lírico: Uruguay, por ello, la Celeste se colgó la medalla de oro en 1924 tras golear a Suiza, y repitió la hazaña en 1928 al vencer a Argentina.

Todo legal
Al ser torneos coorganizados y avalados por la FIFA antes del nacimiento de su propio torneo, aquellos títulos olímpicos tuvieron el valor de campeonatos del mundo de facto.
Cuando Uruguay organizó y ganó el primer Mundial de la historia en 1930, y luego repitió la gesta en el inolvidable "Maracanazo" de 1950, sumó sus otras dos coronas.
A pesar de los debates cíclicos y de los intentos de algunas comisiones técnicas por exigir que solo se contabilizaran los torneos denominados "Copa del Mundo", la FIFA ratificó que los charrúas tienen el derecho legítimo de bordar las cuatro estrellas.
Uruguay demostró ser el mejor equipo del planeta en cuatro ocasiones distintas, ganándose en la cancha el estatus de tetracampeón del mundo.