El equipo Oceanida, integrado por Eugenia Méndez, Ana Lucía Valencia, Andrea Gutiérrez y Lucila Muriel, logró una hazaña sin precedentes al completar el cruce del océano Atlántico remando, convirtiéndose en el primer equipo mexicano y latinoamericano, y en las primeras mujeres mexicanas, en alcanzar este desafío extremo.
Un cruce histórico desde Canarias al Caribe
La expedición partió el 14 de diciembre de 2025 desde La Gomera, en las Islas Canarias, a bordo de la embarcación La Chalupa, como parte de la competencia World’s Toughest Row, organizada por Atlantic Campaigns.
¡A punto de hacer historia!
— Fuerza Informativa Azteca (@AztecaNoticias) January 28, 2026
Eugenia, Ana Lucía, Andrea y Lucila se convertirán en las primeras mexicanas en cruzar remando el Océano #Atlántico.
A bordo de su embarcación “La Chalupa”, este miércoles 28 de enero, a las 4 de la mañana tiempo de la #CDMX, llegarán a Antigua y… pic.twitter.com/s93yP4rRlM
Tras recorrer cerca de 4,800 kilómetros, el equipo arribó la mañana del 28 de enero de 2026 a Antigua y Barbuda, donde fueron recibidas entre aplausos, banderas de México y emotivos reencuentros familiares.
Más de 45 días de resistencia física y mental
Durante 45 días, una hora y 35 minutos, las integrantes de Oceanida remaron sin detenerse, turnándose en parejas día y noche.
Enfrentaron olas de hasta ocho metros, ráfagas de viento de 60 km/h, tormentas, cansancio extremo, ampollas y un desgaste físico que superó las 5 mil calorías diarias por persona.
A pesar de las condiciones adversas, el equipo mantuvo el ánimo alto, incluso compartiendo retos de canto y baile en redes sociales.
“Bailar y cantar es la mejor medicina para todo”, expresó Lucila Muriel, al destacar cómo conservaron el espíritu positivo durante la travesía.
Momentos de tensión en altamar
Uno de los episodios más críticos ocurrió cuando un pez marlin perforó la cabina de la embarcación, provocando la entrada de agua.
Eugenia Méndez relató que el momento fue de gran nerviosismo, pero Ana Lucía Valencia logró reparar el daño a tiempo, evitando un desenlace mayor.
Un mensaje que va más allá del deporte
Oceanida no solo buscó un récord deportivo.
El proyecto tiene como ejes la protección de los océanos, la reducción de residuos plásticos y la igualdad de oportunidades para las mujeres.
Las integrantes han reiterado su llamado a que más personas, especialmente mujeres, se animen a “remar sus propios océanos”.
“La mar es una maestra. Es una experiencia que te transforma”, compartió Muriel, al describir el impacto emocional y espiritual del cruce.
Cada una de las integrantes aportó experiencia clave al proyecto, desde navegación y biología marina, hasta activismo ambiental, fotografía y seguridad marítima, consolidando un equipo sólido que demostró que la perseverancia y la unión pueden superar cualquier límite.