El Atlas está a punto de concretar un cambio estructural que no solo redefine su futuro inmediato, sino que también impacta directamente en el modelo del futbol mexicano, con la salida de Grupo Orlegi y la llegada de un nuevo grupo encabezado por el empresario José Miguel Bejos, ligado al beisbol profesional con los Pericos de Puebla.
Una negociación que lleva meses y entra en fase final
La venta del club rojinegro no es un movimiento improvisado. Desde 2025, Alejandro Irarragorri reconoció públicamente que el Atlas estaba en proceso de búsqueda de compradores, en medio de presiones de la liga para reducir la multipropiedad.
En ese escenario, el grupo liderado por José Miguel Bejos tomó ventaja sobre otros interesados, hasta convertirse en el candidato más sólido para adquirir al club. Diversos reportes coinciden en que el acuerdo ya está encaminado y que solo restan detalles administrativos para su oficialización.
La operación se estima en alrededor de 240 millones de dólares, cifra que colocaría esta venta entre las más altas en la historia reciente de la Liga MX.
El perfil del nuevo dueño: del beisbol al futbol
El nombre de Bejos no es habitual en el futbol, pero sí en el mundo empresarial y deportivo. Es propietario de los Pericos de Puebla desde 2018, equipo al que logró estabilizar financieramente y mantener competitivo dentro de la Liga Mexicana de Beisbol.
Además, encabeza operaciones en sectores como la infraestructura y la construcción, siendo presidente de Mota-Engil México, empresa con participación en proyectos de gran escala en el país.
Su llegada al Atlas no sería en solitario. La compra estaría respaldada por un consorcio con inversión nacional y estadounidense, lo que anticipa un cambio en la lógica financiera del club, con mayor capacidad de inversión pero también con un enfoque distinto al modelo deportivo que impulsó Orlegi.

La verdadera razón: desmontar la multipropiedad
El detonante principal de esta operación es la necesidad de eliminar la multipropiedad en el futbol mexicano. Grupo Orlegi controla tanto al Atlas como a Santos Laguna, una situación que la liga busca erradicar en los próximos años.
Vender al Atlas permite a Orlegi cumplir con esa directriz sin desmantelar su estructura principal, manteniendo a Santos como su proyecto central.
Este movimiento se convierte así en uno de los primeros casos concretos de reconfiguración del modelo de propiedad en la liga.
Un proyecto que ya había alcanzado su punto máximo
La gestión de Orlegi en Atlas estuvo marcada por un cambio radical en la estructura del club. Desde su llegada en 2019, implementaron un modelo basado en análisis, captación de talento y procesos deportivos estandarizados.
El resultado fue histórico: el bicampeonato en 2021 y 2022, rompiendo una sequía de más de siete décadas sin título, con una base de jugadores como Julián Quiñones, Aldo Rocha y Camilo Vargas.
Sin embargo, tras ese pico de rendimiento, el equipo entró en una fase de desgaste, con salidas importantes, menor inversión en refuerzos y una caída en resultados que lo alejó del protagonismo en la liga.
En ese contexto, la venta aparece también como una decisión de negocio tras haber maximizado el valor deportivo del club.
¿Qué incluye realmente la venta del Atlas?
El acuerdo no se limita al primer equipo. Incluye activos clave como la Academia AGA, considerada una de las bases del proyecto de formación, así como participación en la operación del Estadio Jalisco, donde el club disputa sus partidos como local.
Esto convierte la operación en una adquisición integral, que abarca infraestructura, talento y desarrollo a largo plazo.
A pesar de que el acuerdo está avanzado, aún debe pasar por la aprobación de la Asamblea de Dueños, así como por la validación del origen de recursos por parte de las autoridades del futbol mexicano.
De cumplirse estos requisitos, el Atlas iniciará una nueva etapa con una administración completamente distinta, dejando atrás una de las épocas más exitosas de su historia reciente.
El reto será claro: sostener la competitividad sin el modelo que lo llevó al éxito, en medio de un cambio que no solo redefine al club, sino que también refleja la transformación del futbol mexicano.