La solemnidad de Todos los Santos es una oportunidad para revisar la conducta personal, reconocer las faltas y recuperar la gracia de Dios mediante la confesión, señaló monseñor Néstor Martínez Sánchez, vicario de la Diócesis de Saltillo y párroco del templo de Santiago Apóstol en Monclova.
Durante su homilía, el sacerdote invitó a los fieles a reflexionar sobre la manera en que viven su fe y las acciones que pueden alejarlos de Dios. Comparó la gracia santificante recibida durante el bautismo con una vestidura blanca que cada persona tiene la responsabilidad de conservar limpia.
Explicó que las experiencias de la vida, los errores y las decisiones personales pueden manchar simbólicamente esa vestidura. Sin embargo, advirtió que el riesgo mayor consiste en acostumbrarse a vivir con esas faltas, hasta dejar de reconocerlas como conductas que deben corregirse.
Martínez Sánchez sostuvo que la celebración de Todos los Santos debe impulsar a los creyentes a identificar aquello que deteriora su relación con Dios. También los llamó a aprender de sus caídas, reconocer sus errores y buscar la reconciliación mediante una buena confesión.
También llamó a los feligreses a asistir el viernes 6 de noviembre a una velada para los difuntos, en el mismo tiempo, lo de Santiago Apóstol, en los nichos del templo donde se guardan los restos de los creyentes que fallecieron.
Todos los Santos: una oportunidad para recuperar la gracia de Dios
El vicario explicó que la vestidura blanca representa la condición espiritual que reciben los creyentes en el bautismo. Recordó que, en la lectura del Apocalipsis, se describe a una multitud que avanza hacia la Jerusalén celestial con vestiduras blancas y resplandecientes.
Señaló que esa imagen representa el traje necesario para participar en el banquete celestial, una referencia que también aparece en las parábolas de Jesús. Por ello, invitó a los feligreses a preguntarse qué condiciones guarda actualmente su vida espiritual y qué deben hacer para recuperarla.
Advirtió que las faltas pueden arraigarse cuando una persona deja de reconocerlas o considera normal vivir con ellas. En esos casos, insistió, es necesario identificar las conductas que afectan la relación con Dios y trabajar para abandonarlas.
El sacerdote también propuso acudir a los santos como ejemplos de vida y referentes para superar las dificultades. Invitó a los creyentes a pedir su intercesión y encontrar en sus historias una motivación para enfrentar los obstáculos personales y mantenerse en el camino de la fe.
Las bienaventuranzas como camino hacia la felicidad
Al referirse al Evangelio de las bienaventuranzas, Martínez Sánchez explicó que sus enseñanzas representan una guía para construir una vida conforme al proyecto de Dios. Recordó que estas palabras de Jesús muestran caminos para enfrentar el sufrimiento, actuar con misericordia, buscar la justicia y trabajar por la paz.
Mencionó que son bienaventurados los pobres de espíritu, quienes lloran y mantienen la esperanza en el consuelo de Dios, así como las personas que afrontan las adversidades sin recurrir a la violencia. También destacó a quienes tienen hambre y sed de justicia, porque no se conforman con soluciones parciales.
Incluyó entre las bienaventuranzas a los misericordiosos, quienes renuncian a la venganza y eligen la bondad; a los limpios de corazón, que buscan vivir en la verdad, y a quienes trabajan por la paz. También recordó a quienes sufren persecución por mantenerse fieles al Evangelio.
El vicario llamó a los fieles a elegir alguna de estas enseñanzas y revisar cómo pueden aplicarla en su vida cotidiana. Reconoció que algunas representan mayores dificultades personales, pero señaló que los santos también enfrentaron pruebas y tuvieron que superar aquello que les resultaba más complicado.
Finalmente, afirmó que la verdadera felicidad se encuentra en la cercanía con Dios y no en satisfacciones pasajeras. Invitó a dejar atrás las conductas contrarias a la fe y fortalecer la vida espiritual mediante las enseñanzas de Jesús.
En el marco de la solemnidad de Todos los Santos, expresó que la celebración debe extenderse más allá de los templos y motivar a las personas a trabajar para alcanzar la vida eterna. También pidió que el ejemplo de los santos ayude a los creyentes a mantenerse firmes ante las dificultades y avanzar hacia el encuentro con Dios.