La Unidad de Integración Familiar (UNIF) y el DIF Municipal darán seguimiento permanente al caso de Don Pedro, el adulto mayor de 70 años rescatado la semana pasada de un domicilio en condiciones de hacinamiento en la colonia República Poniente, mediante visitas sorpresa para verificar que reciba los cuidados necesarios bajo la tutela de su hermana.
Autoridades mantendrán supervisión permanente
La directora de la UNIF, Patricia Moreno, informó que, tras ser dado de alta del Hospital General, Don Pedro fue entregado a su hermana, quien asumió formalmente su cuidado y proporcionó el domicilio donde permanecerá, lo que permitirá a las autoridades realizar supervisiones periódicas.
Explicó que tanto personal de la UNIF como del DIF Municipal acudirán al domicilio sin previo aviso para constatar las condiciones en que se encuentra el adulto mayor y verificar que reciba la atención que requiere.
“Nosotros no damos fecha; llegamos de sorpresa, no decimos ni hora ni día, y lo mismo hace el DIF”, señaló.
Continúan estudios médicos y seguimiento legal
Moreno recordó que don Pedro fue trasladado inicialmente al Hospital General para recibir atención médica tras su rescate y que posteriormente su hermana solicitó su alta voluntaria para llevarlo a una clínica particular al norte de Saltillo, donde continuó con su valoración médica.

Indicó que hasta el momento no existe un diagnóstico que confirme que el adulto mayor sea paciente psiquiátrico. Precisó que entre la documentación localizada en el domicilio únicamente se encontró un expediente antiguo del Centro Estatal de Salud Mental (CESAME), por lo que será necesario esperar los estudios médicos que actualmente se le practican.
La funcionaria comentó que durante su estancia en el hospital don Pedro se encontraba estable, podía comunicarse y constantemente preguntaba por su hija, quien permanece sujeta a una investigación por el presunto delito de violencia familiar.
El caso evidencia la necesidad de redes de apoyo
Respecto a las condiciones en las que vivía, explicó que, de acuerdo con versiones recabadas entre vecinos, la hija era quien diariamente acudía al domicilio y también se hacía cargo de alimentar y cuidar a los perros que permanecían en la vivienda.
Patricia Moreno consideró que este caso evidencia la necesidad de que las personas responsables del cuidado de adultos mayores cuenten con capacitación y redes de apoyo familiar, al señalar que atender de manera permanente a una persona con movilidad limitada también representa una carga física y emocional para los cuidadores.
Finalmente, señaló que antes de que don Pedro pudiera regresar al domicilio donde fue localizado sería necesaria una limpieza profunda del inmueble para retirar la acumulación de objetos y adecuar los espacios, de manera que pueda desplazarse con seguridad si en algún momento los especialistas determinan que puede volver a habitar esa vivienda.