El Panteón San Isidro, ubicado en la cabecera municipal de Arteaga, es uno de los espacios históricos más representativos de este Pueblo Mágico.
Sus antecedentes se remontan a 1790, cuando se autorizó sepultar a los habitantes en el atrio del templo de San Isidro Labrador, en la entonces comunidad de San Isidro de las Palomas.

El actual camposanto conserva tumbas que datan de finales del siglo XIX, algunas de la década de 1880, convirtiéndose en testimonio de distintas generaciones de familias arteaguenses.
Pese a la antigüedad y saturación de sus espacios, continúa siendo punto de reunión durante el Día de Muertos, cuando cientos de personas acuden a recordar a sus seres queridos.
Estas son sus leyendas
Además de su valor histórico, Arteaga conserva relatos que han trascendido generaciones. Entre ellos destaca la historia de cuatro soldados federales que habrían muerto durante la Revolución Mexicana en una antigua vivienda que actualmente ocupa el Archivo Municipal.

Según la tradición oral, sus espíritus permanecen en el inmueble, donde algunos habitantes aseguran haber escuchado ruidos y percibido extrañas presencias durante la noche.
Estas historias forman parte de las creencias populares que, junto con sus antiguos cementerios y tradiciones funerarias, mantienen viva la memoria cultural del municipio.