Ante la reaparición del Gusano Barrenador del Ganado (GBG) en algunas regiones, los gobiernos de México y Estados Unidos lanzaron una campaña educativa conjunta para reforzar la detección temprana y proteger la ganadería y el comercio agropecuario binacional.
Campaña educativa binacional para detectar el Gusano Barrenador
La estrategia es coordinada por la Embajada de Estados Unidos en México, el Departamento de Agricultura estadounidense (USDA) y el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA). Su objetivo central es fortalecer la vigilancia sanitaria mediante información dirigida a productores, veterinarios y comunidades rurales.

Impacto del gusano barrenador en la ganadería
El gusano barrenador es una plaga altamente destructiva que afecta al ganado y puede generar pérdidas económicas significativas, además de poner en riesgo la seguridad alimentaria y las exportaciones pecuarias. Su presencia obliga a reforzar protocolos de prevención y notificación inmediata para evitar su propagación.
Educación como primera línea de defensa
A diferencia de acciones centradas únicamente en el control sanitario, la campaña enfatiza la educación. Incluye materiales multimedia en español (videos, mensajes de radio y piezas gráficas) que enseñan cómo identificar infestaciones, aplicar medidas preventivas y reportar casos sospechosos a las autoridades.
Los contenidos fueron desarrollados con base en recomendaciones de especialistas en sanidad animal y están disponibles en un repositorio digital que concentra todos los materiales de la campaña.
Cooperación binacional para proteger la producción ganadera

Las autoridades destacaron que la cooperación entre México y EUA es clave para proteger los sistemas productivos y mantener la estabilidad del comercio agropecuario, especialmente en regiones donde la ganadería representa un eje económico estratégico.
Con esta acción, ambos países buscan contener cualquier brote mediante información oportuna y la participación directa del sector productivo, bajo el principio de responsabilidad compartida en la protección de la salud animal.