Lo que parecía tener un desenlace fatal terminó convirtiéndose en una historia de supervivencia. Litzy Anaí “N”, la joven madre que recibió un balazo en la cabeza durante el ataque ocurrido el pasado 4 de agosto en la colonia Antonio Cárdenas, en Saltillo, logró sobrevivir y fue dada de alta del Hospital General de Zona número 2 del IMSS.
Litzy permaneció cerca de dos semanas en terapia intensiva después de resultar gravemente herida durante el ataque presuntamente cometido por su esposo, Chad “N”, de origen estadounidense. El impacto en la cabeza puso en riesgo su vida y, de acuerdo con personas cercanas a la familia, su pronóstico inicialmente era poco alentador. Sin embargo, la intervención de los especialistas del IMSS permitió estabilizarla y finalmente logró regresar a casa.
El camino para la joven madre aún será largo. Personas cercanas a la familia señalaron que Litzy presenta importantes secuelas neurológicas y actualmente enfrenta dificultades para realizar algunas funciones básicas, como hablar, por lo que continuará con su proceso de recuperación y rehabilitación al lado de su pequeño hijo de tres años.
Mientras Litzy lucha por recuperar su salud, Chad “N” permanece recluido en un penal de Saltillo y enfrenta un proceso judicial por los hechos ocurridos el pasado 4 de agosto, en los que perdieron la vida Laura Jaquelin “N”, Ana Laura “N”, madre de Litzy, y Emanuel “N”, pareja de Ana Laura.
El presidente del Poder Judicial del Estado, Miguel Mery Ayup, informó que, de ser encontrado culpable de los delitos que se le imputan, Chad “N” podría alcanzar una sentencia acumulada de entre 150 y hasta 180 años de prisión, lo que colocaría este caso entre los procesos con las condenas más elevadas en la historia judicial de Coahuila.
Hoy, mientras el proceso judicial continúa, Litzy comienza una nueva etapa de su vida: recuperar poco a poco las funciones que perdió, superar las secuelas del ataque y volver a construir su vida junto a su pequeño hijo. En medio del dolor y la tragedia que dejó este caso, su supervivencia representa una esperanza para su familia: el milagro de Litzy.