Mucho antes de que Altos Hornos de México (AHMSA) llegara al concurso mercantil y posteriormente fuera declarada en quiebra, el grupo encabezado por Julio César Villarreal Guajardo ya había intentado tomar el control de la siderúrgica mediante una operación accionaria que finalmente no se concretó.
El empresario regiomontano, presidente de Grupo Villacero y Banco Afirme, participó en 2021 al frente de la Alianza Minerometalúrgica Internacional (AMI), que acordó adquirir 55 por ciento de las acciones de Grupo Acerero del Norte, sociedad controladora de AHMSA.
El acuerdo fue suscrito el 14 de abril de 2021 entre accionistas de Grupo Acerero del Norte y AMI, aunque la operación quedó condicionada al cumplimiento de diversos requisitos. Entre ellos se encontraban autorizaciones de autoridades regulatorias y de competencia económica.
De haberse concretado la transacción, Villarreal y los inversionistas de AMI habrían asumido el control de AHMSA y Alonso Ancira Elizondo y su familia habrían dejado de controlar la compañía. La operación ocurrió mientras la siderúrgica enfrentaba una severa crisis financiera y Ancira afrontaba el proceso relacionado con la venta de Agro Nitrogenados a Petróleos Mexicanos.
La situación financiera de AHMSA también estaba vinculada con Cargill, que en mayo de 2019 otorgó financiamiento por 575 millones de dólares. El paquete incluyó un adelanto de 475 millones y una línea de crédito revolvente por otros 100 millones.
Los recursos fueron destinados a cubrir compromisos relacionados con el levantamiento de la suspensión de pagos y proporcionar capital de trabajo a la acerera. Con ese financiamiento, Cargill se convirtió en uno de los principales acreedores financieros de AHMSA.
La presencia de Cargill y del grupo encabezado por Villarreal cobró mayor importancia en las negociaciones posteriores para resolver la crisis de la siderúrgica. Sin embargo, el contrato de compra accionaria de 2021 fue celebrado formalmente entre AMI y los accionistas de Grupo Acerero del Norte.
AHMSA canceló el acuerdo con la Alianza Minerometalúrgica
La operación para adquirir AHMSA comenzó a fracturarse en agosto de 2021, cuando los principales accionistas de Grupo Acerero del Norte comunicaron a AMI que consideraban que el acuerdo para transferir 55 por ciento de las acciones ya no era aplicable.
El 17 de agosto de ese año se hizo pública la posición de los accionistas. Posteriormente, AHMSA informó que el convenio había quedado sin efecto debido a presuntos incumplimientos de cláusulas atribuidos a la Alianza Minerometalúrgica Internacional y a situaciones legales que afectaban el desarrollo de la operación.
La empresa no hizo públicos todos los detalles sobre las cláusulas que AMI habría incumplido. En respuesta, el grupo encabezado por Villarreal rechazó esa interpretación y sostuvo que el contrato continuaba vigente y que había cumplido con los compromisos establecidos.
AMI también manifestó que mantenía su disposición para cumplir las obligaciones pactadas con la familia Ancira. La disputa derivó en posiciones encontradas sobre la vigencia del contrato y sobre las condiciones que debían cumplirse para concretar el cambio accionario.
En ese contexto, el grupo de Villarreal señaló además su participación en la constitución de un fideicomiso de garantía relacionado con el acuerdo reparatorio de Ancira con Pemex. Sin embargo, aclaró que dicho fideicomiso no había sido firmado directamente por el empresario ni por los demás integrantes de su familia.
El conflicto terminó sin que AMI concretara la adquisición del 55 por ciento de Grupo Acerero del Norte. Por esa razón, Villarreal no llegó a asumir el control corporativo de AHMSA y la familia Ancira mantuvo la propiedad accionaria.
Cargill y Villarreal regresaron a las negociaciones por AHMSA
El antecedente volvió a cobrar relevancia en 2023, cuando Cargill y Villacero aparecieron nuevamente entre los grupos relacionados con las negociaciones destinadas a resolver la situación financiera de AHMSA y buscar recursos para reactivar sus operaciones.
Durante ese periodo, Armando Guadiana Tijerina señaló que Cargill era el principal acreedor financiero de la siderúrgica. También identificó al grupo de Villarreal como uno de los acreedores de mayor peso dentro de las negociaciones.
Posteriormente participaron Argentem Creek Partners y otros inversionistas en distintas propuestas para recuperar la empresa. Sin embargo, ninguna de esas alternativas consiguió concretar una solución definitiva que permitiera reactivar de manera permanente las operaciones de AHMSA.
La siderúrgica dejó de operar, ingresó al concurso mercantil y finalmente fue declarada en quiebra. Con ello, el control de sus activos pasó a un procedimiento judicial orientado a su liquidación y posterior enajenación.
La posición de Cargill y Afirme cambió entonces respecto de la operación planteada en 2021. Ambos grupos dejaron de aparecer solamente como participantes de posibles acuerdos para asumir el control de la empresa y pasaron a tener intereses vinculados con créditos garantizados.
De acuerdo con información difundida durante el proceso de liquidación en 2026, Cargill mantiene créditos por aproximadamente mil 422 millones de UDI. Esa cantidad equivalía entonces a unos 12 mil 385 millones de pesos.
Por su parte, Afirme y Almacenadora Afirme acumulan alrededor de 954 millones de UDI en créditos reconocidos. En conjunto, ambas posiciones representan aproximadamente 46 por ciento de la deuda reconocida dentro del proceso concursal de AHMSA.
La situación coloca nuevamente al grupo de Villarreal y a Cargill entre los actores con mayor exposición financiera frente a los activos de la siderúrgica. Sin embargo, su posición actual es diferente de la que tuvieron durante el intento de adquisición accionaria.
En 2021, la intención de Villarreal era obtener el control de AHMSA mediante la compra de una participación mayoritaria en Grupo Acerero del Norte. Esa operación habría significado el desplazamiento de la familia Ancira como controladora de la empresa.
Cinco años después, el escenario es distinto. AHMSA se encuentra en quiebra y sus activos son objeto de un procedimiento judicial, mientras los principales acreedores buscan hacer efectivos los derechos derivados de los financiamientos garantizados.
El antecedente permite ubicar la relación entre Villarreal, Cargill y AHMSA dentro de dos etapas diferentes. Primero estuvieron vinculados con intentos de rescate y adquisición de la compañía, mientras que actualmente participan desde la posición de acreedores.
La diferencia jurídica resulta relevante: aquella operación pretendía transferir acciones y cambiar el control corporativo de AHMSA. El procedimiento actual busca vender los activos de la empresa dentro del proceso de quiebra.
Así, el intento de adquisición de 2021 no terminó con Villarreal como propietario de AHMSA. Sin embargo, el grupo financiero que encabeza terminó convertido en uno de los principales acreedores garantizados de la siderúrgica.
Cargill también pasó de financiar las operaciones de AHMSA con cientos de millones de dólares a ocupar una posición determinante entre sus acreedores. Ambos grupos vuelven ahora a coincidir en el proceso judicial, aunque desde posiciones jurídicas distintas.
El destino de los activos de AHMSA quedará sujeto a la subasta judicial y al proceso de liquidación. En ese escenario, los derechos de los acreedores garantizados forman parte de los elementos que determinarán cómo se distribuyan los recursos obtenidos.