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Gas shale podría comenzar a producir en Coahuila en 2027: RMS

Por: Sergio Rodríguez

08 Septiembre 2026, 14:59

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Coahuila podría comenzar en 2027 la extracción de gas shale mediante fracturación hidráulica, si el Gobierno Federal resuelve asuntos pendientes.

Coahuila tiene un potencial energético “gigantesco” por sus reservas de gas natural no convencional, por lo que la extracción mediante técnicas de fracturación hidráulica podría iniciar en 2027 si el Gobierno Federal resuelve los aspectos pendientes, afirmó Rogelio Montemayor Seguy, presidente del Clúster de Energía de Coahuila.

El también exgobernador del Estado y doctor en economía explicó que México cuenta con mayores reservas de gas que de petróleo, aunque una parte importante corresponde a gas de lutitas, cuya extracción requiere técnicas diferentes a las utilizadas en los yacimientos convencionales. Señaló que las reservas mexicanas de este recurso se encuentran entre las mayores del mundo.

Montemayor Seguy participó este martes en una conferencia dirigida a empresarios de Monclova, donde abordó el potencial de la explotación de gas shale y las oportunidades económicas que representa para Coahuila. El encuentro fue organizado para analizar las posibilidades de desarrollo que tendría la región con el eventual avance del proyecto federal. 

Gas shale representa una oportunidad económica

El presidente del Clúster de Energía de Coahuila señaló que aproximadamente 85 por ciento de las reservas mexicanas de gas no convencional se encuentran en el noreste del país. Precisó que esta región comprende principalmente Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, mientras que alrededor de la mitad de esas reservas estarían ubicadas dentro de territorio coahuilense.

Montemayor Seguy consideró que el potencial energético puede representar una oportunidad de desarrollo industrial para la entidad, particularmente para las regiones Centro y Carbonífera. En agosto pasado ya había señalado que Coahuila podría convertirse en una potencia energética si se aprovechan sus reservas, con capacidad incluso para reducir importaciones y eventualmente generar excedentes para exportación. 

Explicó que el desarrollo de estos recursos avanzó durante la reforma energética impulsada durante el gobierno de Enrique Peña Nieto, pero posteriormente se frenó durante la administración de Andrés Manuel López Obrador. Ahora, dijo, la presidenta Claudia Sheinbaum busca reactivar el aprovechamiento de los hidrocarburos bajo un nuevo esquema.

El especialista consideró que todavía existen aspectos por definir antes de iniciar la explotación comercial. Entre ellos mencionó las condiciones relacionadas con el suministro de agua y los contratos que deberán establecerse con las empresas privadas que participen en las operaciones.

Afirmó que si el Gobierno Federal pudiera avanzar con rapidez en la solución de esos pendientes, la producción de gas podría comenzar durante 2027. Sin embargo, reconoció que el ritmo dependerá de las decisiones que tome la Federación y de los acuerdos que se alcancen con las compañías interesadas. 

En este tipo de gas, México ocupa el sexto lugar a nivel mundial en cuanto a su reserva. De esta, el 40 por ciento del carburante está en el noreste del país, en Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas. 

Y de estas reservas es el primero de los estados citados el que acumula la mayor cantidad en el subsuelo, explicó el experto. 

Extracción de gas y cuidado del agua

Respecto a las críticas relacionadas con los posibles efectos ambientales de la fracturación hidráulica, Montemayor Seguy reconoció que cualquier actividad económica genera algún nivel de impacto sobre el medio ambiente. Consideró que el objetivo debe ser reducir esos efectos mediante tecnología, regulación y medidas de prevención.

Explicó que la extracción de gas no convencional requiere agua para sus procesos, pero sostuvo que debe evitarse el uso de líquido apto para consumo humano. Planteó que una alternativa para Coahuila puede ser aprovechar agua tratada disponible en plantas de la entidad, en lugar de recurrir a fuentes destinadas al abastecimiento de la población.

El presidente del Clúster de Energía de Coahuila ya había planteado en abril de este año que las plantas tratadoras de Piedras Negras y Ciudad Acuña generan agua suficiente para apoyar proyectos de extracción de gas sin utilizar agua potable. En aquella ocasión estimó que el volumen disponible podría permitir la perforación de decenas o incluso cientos de pozos, dependiendo de los requerimientos de cada operación. 

Montemayor Seguy señaló que también deben analizarse las características del agua que se utilizará en cada proyecto. Indicó que, aunque existe una propuesta federal para utilizar agua salobre, en Coahuila podría resultar más conveniente transportar agua tratada que ya generan las plantas instaladas en el norte del estado.

El especialista sostuvo que la tecnología utilizada para extraer gas de lutitas ha evolucionado desde que comenzó a desarrollarse comercialmente en la década de 1990. Por ello, consideró que actualmente existen mejores herramientas para controlar los impactos ambientales y cumplir con regulaciones destinadas a proteger los recursos naturales.

El proyecto de gas shale también genera expectativas entre los empresarios de Monclova, debido a la posibilidad de incorporar proveedores locales en distintas etapas de la cadena productiva. Humberto Prado, presidente de la CMIC Centro-Norte, ha señalado que los industriales esperan que el proyecto federal pueda autorizarse el próximo año y genere una importante demanda de empleos y servicios. 

Montemayor Seguy consideró que antes de acelerar la explotación debe establecerse con claridad el marco regulatorio y contractual. Señaló que el país necesita aprovechar sus recursos energéticos, pero bajo mecanismos que permitan reducir los impactos ambientales y garantizar un manejo adecuado del agua.

El presidente del Clúster de Energía de Coahuila también cuestionó que el Gobierno Federal haya destinado tiempo a elaborar estudios de factibilidad sobre la extracción de gas no convencional. A su consideración, la discusión principal debería concentrarse en definir las mejores prácticas para desarrollar los proyectos de manera segura y con el menor impacto ambiental posible.

La explotación del gas shale continúa dependiendo de decisiones federales sobre permisos, agua, contratos y participación privada. Para Coahuila, el eventual desarrollo de los yacimientos representa una oportunidad para ampliar su actividad energética y generar nuevas inversiones en regiones que cuentan con importantes reservas del recurso.

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