El uso excesivo de celulares, redes sociales e incluso herramientas de inteligencia artificial podría afectar el desarrollo cerebral de niños y adolescentes, advirtió Karla Patricia Valdés García, coordinadora de Vinculación de la Universidad Autónoma de Coahuila, quien consideró necesario abrir el debate sobre restringir estos dispositivos en los planteles educativos.
Advierten posibles afectaciones cognitivas
La especialista explicó que investigaciones internacionales en neuropsicología han detectado que la exposición prolongada a este tipo de plataformas puede afectar el desarrollo de la corteza prefrontal, región del cerebro relacionada con la toma de decisiones, el autocontrol, la regulación emocional y las funciones cognitivas.
Señaló que estas alteraciones pueden traducirse en una menor tolerancia a la frustración, problemas de atención, dificultades cognitivas y afectaciones en el desarrollo de la inteligencia emocional.
Valdés García indicó que diversos estudios también muestran que las nuevas generaciones ya no alcanzan los niveles de desarrollo cognitivo observados en generaciones anteriores, situación que ha llevado a distintos países a impulsar restricciones al uso de teléfonos celulares y redes sociales entre menores de edad.
Ante este panorama, consideró urgente que las autoridades educativas en México analicen la evidencia científica y promuevan mesas de trabajo para definir estrategias que permitan reducir los efectos del uso excesivo de dispositivos electrónicos en las escuelas.
Tecnología debe utilizarse de manera adecuada
La especialista aclaró que el problema no radica en la tecnología en sí, sino en el abuso de las herramientas digitales, ya que existen aplicaciones y plataformas con fines educativos que favorecen el aprendizaje, la memoria y la concentración cuando se utilizan de manera adecuada.
Asimismo, advirtió que convertir el celular o la tableta en una “niñera digital” desde edades tempranas puede impedir que los menores desarrollen habilidades para regular sus emociones y enfrentar la frustración, lo que a largo plazo podría aumentar el riesgo de adicciones, problemas de salud mental y conductas suicidas.
Finalmente, recomendó a madres y padres de familia postergar el acceso a teléfonos celulares el mayor tiempo posible y, cuando sea necesario, establecer tiempos de uso graduales y supervisados para favorecer un desarrollo emocional y cognitivo más saludable.