¿Volverán los seres humanos del futuro a las cavernas por el aumento del calor? Aunque suene a distopía, Roma ya sondea la posibilidad de convertir en 'refugios climáticos' algunas grutas bajo su subsuelo... aunque antes de disfrutar de su frescor habrá que analizarlas y, sobre todo, garantizar su salubridad.
"Queremos estudiar con detenimiento el tema de los espacios subterráneos", confirma a EFE el director de la Oficina del Clima del Ayuntamiento romano, Edoardo Zanchini, subrayando que se trata de un proyecto a largo plazo que deberá analizarse en profundidad.
La Roma subterránea
La monumental Roma se alza sobre una inmensa red de canteras subterráneas excavada a lo largo de los siglos por sus habitantes para extraer la piedra con la que se fue construyendo la ciudad.
Por si esto fuera poco, a este laberinto de minas se suman las catacumbas donde se enterraban los primeros cristianos u otras excavaciones más modernas como túneles ferroviarios o refugios antiaéreos de las últimas guerras que bombardearon la ciudad.
Y ahora hay quien ha visto en este 'mundo subterráneo' una posible solución a la crisis climática y a las cada vez más frecuentes olas de calor extremo que se ciernen sobre la histórica Ciudad Eterna.
De hecho, el Instituto Superior de Protección e Investigación del Medio Ambiente (ISPRA) elabora desde hace años una cartografía de las entrañas de Roma para crear un banco de datos a nivel nacional que permita conocerlas mejor.
Estos resultados servirán al ayuntamiento para comprender si estas cuevas pueden ser reconvertidas en 'refugios climáticos subterráneos', es decir, áreas de sombra donde la gente pueda encontrar algo de frescor los días en los que el sol apriete más.
Y es que los estragos de la canícula, como unas raras noches tropicales, empiezan a preocupar en la capital. Los datos oficiales atestiguan que la temperatura media de 2024 aumentó hasta los 19,7 grados, 2,5 por encima a la del periodo entre los años 1991 y 2020.
Esto ha empujado al ayuntamiento de Roma a presentar este verano su primer 'Plan contra el Calor', que entre otras cosas incluye un mapa con cientos de 'refugios climáticos' al aire libre.

Foto: EFE
El 'refugio de la Caffarella': De 30 a 15 grados
Pero ahora la idea pasa por crear otros 'subterráneos' y, para esa estrategia, ya existe un ejemplo real: el 'Laberinto de la Caffarella', una antigua cantera en la que los antiguos romanos obtenían puzolana para producir su famoso cemento.
Ubicada en el gran parque de la Appia Antica, la gruta se anuncia a quienquiera que pase por delante de ella: de su único acceso emerge, como una respiración, una gélida bocanada de aire muy agradecida en los días de verano, cuando el termómetro supera los 30 grados.
Dentro, la temperatura se mantiene a 15 grados todo el año: "Mucha gente viene en busca de alivio ante el calor de esta época", explica el guardián de la cueva, Alessandro Placidi, guía de la Asociación 'Roma Sotterranea'.
El 'Laberinto de la Caffarella' ofrece al visitante recorridos por sus recovecos para descubrir su pasado como mina, plantación de setas o refugio. Hasta se alquila para fiestas o juegos de rol.
Estudio y control obligado
Pero convertir estos espacios subterráneos en 'refugios climáticos' no será fácil ni inmediato, según el geólogo del ISPRA, Giuseppe Delmonaco, que acompaña a EFE a esta gruta romana abrigándose con una chaqueta nada más poner un pie dentro.
El principal peligro tiene que ver con la salubridad de su aire: el interior de estas cavernas mal ventiladas puede contener altos niveles de dióxido de carbono o radón, un gas inodoro y muy peligroso, segunda causa de cáncer de pulmón después del tabaco.
Por eso Delmonaco cree que antes de abrirlas al público será fundamental un estudio exhaustivo de la calidad de su aire y de su estructura geológica, porque otro peligro son los derrumbes.
El ISPRA pondrá en marcha un proyecto en ciudades como Roma que instalará sistemas de control para ofrecer esos datos a las administraciones públicas.
"Nuestro proyecto pretende crear una infraestructura tecnológica que sirva de referencia para encontrar las condiciones mínimas para que estos espacios subterráneos puedan ser utilizados", afirma.
El director de la Oficina del Clima opina lo mismo, que la seguridad es lo primero y que hará falta tiempo: "Antes tenemos la responsabilidad de llevar a cabo algunos controles", zanja.
En su mente no solo rondan las oscuras oquedades naturales de Roma sino otros espacios sombríos como el búnker del dictador Benito Mussolini. Lo importante, zanja Zanchini, es que los futuros refugios sean viables y gratuitos para todos.