Acusan a pedrera Matrimar por despojo en terrenos ejidales

Habitantes del ejido Comunidad Benavides Grande y Benavides Olivares acusan a la pedrera Matrimar, ubicada en la sierra de Picachos, de despojo de 400 hectáreas

  • Por: Olivia Martínez
  • abril, 19, 2022 07:05
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Nuevo León.- Según registros y planos oficiales mostrados por ellos, de las 700 hectáreas que ocupa la pedrera en la Sierra de Picachos, 400 pertenecen a dicho ejido, cuya asamblea nunca cedió, vendió ni avaló que la pedrera se extendiera a su propiedad.

Por tal motivo, el consejo ejidal ya denunció desde el 2019 dicha “invasión” ante el Tribunal Agrario federal número 20 y ante la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), en donde demandan que los dueños de la empresa les restituya el predio y lo remedien ambientalmente.

El integrante de dicha asamblea ejidal, Aristeo Benavides, afirmó que antes del 2000, Matrimar sólo operaba en un terreno de 300 hectáreas que sí les pertenecía, pero que poco a poco se fueron extendiendo hasta ocupar las 700 que ahora el estado les reconoció en la declaratoria de Área Natural Protegida que se emitió en septiembre del 2021.

Por tal motivo, los ejidatarios contrataron peritos y topógrafos que les elaboraron el plano actualizado del ejido en el cual demuestran que la pedrera se metió a sus terrenos.

Dichos planos se hicieron con base en una resolución presidencial del año 1975 que delimita los linderos de dicho ejido.

“Matrimar nos despojó de una gran cantidad de tierra de la comunidad, la denuncia está, hay un juicio en el Tribunal Agrario federal número 20 pidiendo al comisariado que nos representa, que le exija a la empresa devolver, que haga la restitución de la tierra y que componga o remedie los daños y el perjuicio que le ha hecho tanto a la Sierra como al arroyo El Pescado”, refirió Benavides.

Se filtran en consejo ejidal

El comunero señaló que ante las denuncias presentadas ante la Sedatu y el tribunal agrario cuya causa es 395/2019, el dueño de Matrimar, José Santos Martínez Gutiérrez, metió a su nieta Zannia Mayela Osuna Martínez como integrante del consejo ejidal de Benavides Grande y Benavides Olivares, con ayuda del presidente del mismo Zacarías Martínez.

Este movimiento, dijo, se dio con la finalidad de ir apareciendo como parte de la asamblea ejidal para ir regularizando el terreno.

Sin embargo, señaló Benavides, eso es imposible, pues la nieta de Martínez Gutiérrez no tiene “linaje”, es decir, ascendencia en el ejido y no puede ser parte del mismo. Y aunque lo fuera, señaló, no podría “regularizar”, porque nadie puede quedarse con 400 hectáreas “de la noche a la mañana”, además de que la ley impide que los predios sean explotados industrialmente y afectados en lo ambiental.

Benavides señaló que Osuna Martínez obtuvo el título de “ejidataria” en el 2020, en plena pandemia, cuando el Registro Agrario Nacional, que es donde se tramita, estaba cerrado por la pandemia.

“Esta tierra es propiedad de la comunidad, ellos la despojaron, ahora un familiar del dueño de la pedrera tiene un título de comunero igual que nosotros, siendo que su familia no viene de linaje. El comisariado debe hacer la restitución de tierra, pero si al comisariado le dan una pequeña gratificación, se les olvida que ellos sirven a los comuneros, no para una empresa”, aseveró Benavides.

Con información de elhorizonte.mx

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