Hace 159 años Santa Anna dejó Presidencia de la República

Hace 159 años Santa Anna dejó Presidencia de la República
Tras gobernar en 11 ocasiones, el Plan de Ayutla logró derrocarlo

Antonio López de Santa Anna, considerado una de las figuras más polémicas en la historia nacional, fue presidente de México durante 11 ocasiones

| 11/08/2014 | ionicons-v5-c00:00 | |

Instaurado como dictador vitalicio con el tratamiento de Alteza Serenísima, fue derrocado el 12 de agosto de 1855, dejó la Presidencia de la República ese mismo año y salió del territorio nacional para radicar en Saint Thomas.

 

 

Nació en Xalapa, Veracruz, el 21 de febrero de 1794 e inició en 1810 su carrera militar con apenas 16 años de edad, como cadete en el Regimiento de Infantería de línea en ese estado, donde obtuvo varios ascensos.

 

 

En marzo de 1821, en Orizaba, se unió a José Joaquín de Herrera y se adhirió al Plan de Iguala reconociéndosele el grado de teniente coronel, también fue gobernador de Yucatán en 1824 y de Veracruz en 1829.

 

 

A lo largo de su larga carrera política, el militar, cuyo nombre completo es Antonio de Padua María Severino López de Santa Anna y Pérez de Lebrón, fue considerado ambiguo por participar en facciones contrarias, ya fuera con realistas, monárquicos, republicanos, liberales o conservadores.

 

 

Las primeras experiencias militares de Santa Anna se desarrollaron en la provincia de Nuevo Santander y en la de Texas, bajo el mando del coronel José Joaquín de Arredondo, quien fue su instructor.

 

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Su carrera política empezó en 1821, año en el que el Plan de Iguala consumó la independencia de la Nueva España, fue cuando inició entonces una larga serie de imprevisibles adhesiones ideológicas.

 

 

En diciembre de 1822, con Guadalupe Victoria, firmó el Plan de Veracruz, que desconocía la legitimidad del emperador y proclama la República, objetivos conquistados con el Plan de Casa Mata.

 

 

Años más tarde, Santa Anna intensifica su intromisión en asuntos políticos, y así toma partido por Vicente Guerrero, al que defiende en las elecciones de 1828, ganadas por Manuel Gómez Pedraza.

 

 

En el nombre del ejército y del pueblo, declara nula la elección y el general Guerrero tomó posesión de la Presidencia el 1 de abril de 1829. Ese mismo año enfrentó con éxito el desembarco del general Isidro Barradas, que pretendía reconquistar México para la Corona española.

 

 

Santa Anna ocupó en 11 ocasiones la presidencia de la República, la primera de ellas en marzo de 1833, pero ante las primeras dificultades, solicitó licencia y dejó el poder en manos del vicepresidente Valentín Gómez Farías.

 

 

En 1836, durante la República Centralista, Santa Anna encabezó una campaña para reducir a los colonos texanos que al argumentar la ruptura del pacto federal, pretendían proclamar su independencia de México.

 

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Luego de una penosa marcha, que lo llevó desde el centro del país hasta San Antonio, tomó el fuerte de El Álamo. Poco después fue derrotado en la batalla de San Jacinto, por el ejército texano de Samuel Houston.

 

 

Al ser prisionero, Santa Anna se vio obligado a firmar el tratado que concedió a Texas su independencia. Fue puesto en libertad por el presidente estadunidense Andrew Jackson y regresó a Veracruz, donde en 1838, durante la llamada "Guerra de los Pasteles" frustró el intento francés de tomar la ciudad, por lo cual fue aclamado como un héroe.

 

 

En esa batalla, Santa Anna perdió una pierna e hizo celebrar una ceremonia en honor a su extremidad, que fue exhibida en un cofre de cristal y paseada por la ciudad de México.

 

 

Esto le dio una gran publicidad, lo que le permitió ocupar la presidencia de nuevo en 1839, 1841 y 1844, con lo que se anunciaría ya el estilo totalitario que distinguiría su último período.

 

 

Cuando en 1843, Estados Unidos planteó la incorporación de Texas a su territorio, Santa Anna pretextó la muerte de su esposa Inés García y Martínez de Uscanga para retirarse de la presidencia mientras pasaba el furor público por la anexión de Texas a Estados Unidos.

 

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El gobierno de Gómez Farías decidió llamar de vuelta a Santa Anna para dirigir los esfuerzos nacionales. A pesar de que logró amasar un considerable ejército, significó una serie de derrotas consecutivas en todas las acciones bélicas de la guerra.

 

 

Después, en Veracruz, fue derrotado en la Batalla de Cerro Gordo. Tras evacuar la capital del país, Santa Anna se exilió de nuevo, esta vez en Colombia.

 

 

Exiliado Santa Anna, el Congreso firmó el Tratado de Guadalupe Hidalgo, con el cual México perdió los estados de Alta California y Nuevo México (hoy California, Arizona, Nevada, Colorado, Utah y parte de Wyoming) a favor de Estados Unidos, que se comprometió a pagar una indemnización de 15 millones de dólares a México.

 

 

De 1833 a 1855, Antonio López de Santa Anna participó constantemente en la política. Intervino en los numerosos golpes militares, luchas internas, tropiezos económicos y conflictos internacionales que vivió México en la primera mitad del siglo XIX.

 

 

Durante su última gestión, el gobierno se convirtió en una dictadura; el presidente suprimió los derechos y las libertades individuales, impuso su voluntad personal e instauró una feroz persecución contra sus opositores.

 

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Vendió a Estados Unidos el territorio de La Mesilla, cobró impuestos sobre coches, puertas, ventanas y perros y, finalmente, hizo que lo llamaran Alteza Serenísima. Con todo eso, el descontento se generalizó.

 

 

En 1854 un antiguo insurgente, Juan Álvarez, se levantó contra Santa Anna y proclamó el Plan de Ayutla. Este exigía que Santa Anna dejara el poder y que se convocara un nuevo Congreso para que elaborara una constitución.

 

 

La Revolución de Ayutla, como se llamó a este movimiento, se extendió rápidamente. Derrotado, el dictador salió de México y desapareció del escenario político.

 

 

Por el resto de su vida, se mantuvo en el exilio, vivió en diversos lugares como Cuba, Estados Unidos, Colombia y la isla de Santo Tomás en las Islas Vírgenes.

 

 

Finalmente, al aprovechar la amnistía general durante el gobierno del presidente Sebastián Lerdo de Tejada, regresó definitivamente a México en 1874.

 

 

Santa Anna murió dos años después en su casa ubicada en la calle de Vergara, actualmente Bolívar número 14, en la ciudad de México, la noche del jueves del 21 de junio de 1876. Su tumba se encuentra en el viejo Panteón del Tepeyac, en el cerro del mismo nombre.

 

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