Así ocurrió el 'Chernóbil Mexicano' hace 38 años

En 1984 ocurrió un gran accidente radioactivo en Ciudad Juárez, Chihuahua, que afectó todo el estado y contaminó a más de 4 mil personas

  • Por: César Daniel Acosta
  • abril, 26, 2022 17:06

En 1984, México tuvo su primer y hasta ahora único incidente relacionado a una "crisis de derrame nuclear", el cual provocó que las relaciones entre dicho país y Estados Unidos sufrieran un cambio en sus relaciones bilaterales.

Ocurrió en Ciudad Juárez en el año antes mencionado, Vicente Sotelo Alardín era un trabajador que sacó una máquina de teleterapia de un hospital privado, dicho aparato había sido guardado en un depósito y no se había utilizado; esto debido a que siete años antes en 1977 el Centro Médico de Especialidades de Ciudad Juárez lo había comprado pero nunca capacitaron al personal.

Cabe aclarar que toda compra de artefactos o maquinas radioactivos debe ser informada a la Comisión Nacional de Seguridad Nuclear y Salvaguardias (CNSNS), sin embargo el órgano regulador nunca fue informado de la compra ni de que había ingresado a territorio nacional.

Así ocurrió el Chernóbil Mexicano hace 38 años

Sotelo Alardín se llevó el aparato, debido a diferentes versiones, se desconoce si dicho movimiento fue una orden de su jefe o no, pero la máquina se sacó el hospital y se colocó en la camioneta de Alardín.

Sin embargo, debido a que no cabía en el vehículo Alardín decidió separar y desarmarlo para que cupiera en el auto, pero al hacerlo perforó accidentalmente el centro radioactivo de la máquina, esto provocó que se esparcieran partículas de cobalto-60, un isótopo radioactivo que se usa para combatir el cáncer.

Llega la radioactividad a Estados Unidos

Una vez que Alardín "desmanteló" el aparato, lo llevó a una chatarrera denominada "El Yonke Fénix", ubicado en la misma Ciudad Juárez, para ser vendido.

Debido a que usó un imán para manipularlo, los empleados y trabajadores no entraron en contacto con dicho material radioactivo, sin embargo, el cobalto-60 se esparció en el resto de material chatarra.

La finalidad de dicha venta era fundir las piezas de metal con otras y posteriormente venderlas como acero a diferentes constructoras, por ello el isótopo terminó en varillas y mezclas de metal para Aceros de Chihuahua S.A., quienes posteriormente vendieron las piezas como material para construcción.

Según medios, el 16 de enero 1984 el Laboratorio Los Álamos detectó esto cuando sus medidores de dosímetros (instrumentos que miden la dosis de radiación absorbida) se dispararon; al buscar la fuente se dieron cuenta que se trataba de un camión que estaba en una calle aledaña a lugar, el cual contenía tubos de acero los cuales tenían el logo de la empresa chihuahuense.

Por ello las autoridades de Texas alertaron al gobierno mexicano, esto movilizó a los elementos de la CNSNS, quienes empezaron con las pesquisas en el municipio de Chihuahua, sin embargo, desconocían cómo había llegado dicho material al acero de la empresa metalúrgica.

Los indicios llevaron a Aceros de Chihuahua, y el material los llevó a "El Yonke Fénix", cuya chatarrería estaba repleta de cobalto-60, los mismos lo llevaron a la camioneta en la cual se había transportado lo que había sido la maquina de teleterapia.

Miembros de la CNSNS detectaron el auto en una colonia residencial, la misma pertenecía a Vicente Sotelo Alardín, técnico en mantenimiento del Centro de Especialidades de Ciudad Juárez; cabe aclarar que durante el proceso de desmantelamiento de la máquina, un compañero de Alardín, Ricardo Hernández, manipuló el centro de coblato-60 con las manos sin ninguna protección.

Una vez que se encontró la camioneta, los miembros de la comisión tuvieron que sacarla que dicha zona, pero no podían transportarlo lejos debido a que estarían expuestos por una larga cantidad de tiempo a la radiación, por ello optaron por llevarlo al parque "El Chamizal", el cual estaba afuera de la ciudad, a la misma se le colocaron advertencias sobre los efectos que pudiera provocar la exposición al "auto radioactivo" a los ciudadanos.

¿Consecuencias?

Después de haber sido detectado el rastro de cobalto-60 se identificaron a 4 mil individuos que habían entrado en contacto con el isótopo, a pesar de haberse realizado pruebas en un principio, no se siguió con las evaluaciones a dichas personas por lo que se desconoce si sufrieron efectos secundarios por la exposición al material radioactivo.

Cabe aclarar que según medio informativos, los radisótopos tienen una cualidad degenerativa por lo que pierden radioactividad con el pasar el tiempo, y de acuerdo a un medio internacional cuando se evaluó los mil gránulos de cobalto-60 quedaban 450, una cantidad que consideraron "menos peligrosa pero aún alta".

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