Renuncia todo el gobierno de Holanda por el escándalo de subsidios familiares

El primer ministro neerlandés, Mark Rutte, confirmó este viernes que ya presentó su dimisión al rey Guillermo Alejandro de Países Bajos

  • enero, 15, 2021 10:52

La Haya, Países Bajos.- El gobierno del primer ministro de Países Bajos, Mark Rutte, presentó este viernes su renuncia en bloque por la polémica provocada por las ilegalidades administrativas en la asignación de las ayudas a familias con hijos, que afectó principalmente a padres de origen extranjero y llevó a muchos a endeudarse para devolver a la agencia tributaria lo recibido durante años, informan los medios locales y confirma la televisión pública NOS.

A tan solo dos meses de las elecciones legislativas, el gabinete holandés dirigido por Mark Rutte asumió la responsabilidad política por lo ocurrido, considerado por la prensa como el mayor escándalo político y administrativo de todas las legislaturas del político liberal, en el poder desde 2010.

Según NOS, el Ejecutivo permanecerá como gobierno en funciones hasta los comicios del 17 de marzo, lo que le permitirá seguir gestionando la pandemia y aplicando las restricciones necesarias como parte del actual confinamiento, que mantiene cerrada toda la actividad no esencial hasta al menos el 9 de febrero.

La dimisión parecía inminente desde hace varios días y los cuatro partidos que forman la coalición - liberal VVD, Llamada Democristiana CDA, los progresistas D66 y Unión Cristiana- se han reunido varias veces para negociar su decisión, pero, según RTL Nieuws, mientras todos los socios apostaban por la renuncia, Rutte se resistía a dar el paso y solo las amenazas de los otros partidos a retirarle su apoyo en el parlamento le hicieron ceder hoy.

Los primeros casos de este escándalo se remontan a 2014, cuando la Agencia Tributaria empezó a enviar cartas a más de 26,000 familias acusándolas sin fundamento de fraude para obtener subsidios familiares con las que pagar las guarderías de sus hijos, y les exigieron devolver decenas de miles de euros recibidos en prestaciones en plazos que no superaban las semanas, lo que llevó a muchos a perder su casa, trabajo y a endeudarse para reunir el dinero.

Las autoridades fiscales, que seguía bloqueando las ayudas a pesar de que las familias enviaban los documentos necesarios para justificar su necesidad de obtener la prestación, no daban explicaciones a los afectados, demostrándose más tarde que eran en su mayoría familias de origen extranjero las que fueron objeto de esta medida, y que su segunda nacionalidad estaba señalada en los documentos oficiales, algo ilegal por discriminatorio.

Hace un mes, un comité parlamentario formado para investigar lo ocurrido concluyó en un informe que se había cometido una "injusticia sin precedentes" contra los padres, que recibieron un "trato institucionalmente sesgado", lo que "viola los principios del Estado de derecho", y acusó a ministros, funcionarios, diputados y jueces de haber “cometido errores”.

En una primera reacción, el líder de la izquierda verde GroenLinks, Jesse Klaver, subrayó que la dimisión es “la única decisión correcta” que podría haber tomado el gobierno neerlandés y apostó por “un nuevo comienzo, un punto de inflexión, el momento para construir un Estado de bienestar en el que el ejecutivo se apoya en sus propios ciudadanos”.

Rutte admite que se “ha criminalizado a personas inocentes”

Mark Rutte admitió que se ha “criminalizado a personas inocentes” cuando se acusó sin fundamento a 26,000 familias de defraudar a la Agencia Tributaria para lograr subsidios familiares para el cuidado de sus hijos, lo que llevó a muchas a la ruina.

En una rueda de prensa posterior a una reunión con sus socios de Gobierno, Rutte confirmó que su dimisión como primer ministro no supone que vaya a dejar de liderar a los liberales (VVD) en las elecciones del próximo marzo y, aunque su futuro está en manos del partido, subrayó que tiene “toda la confianza” en que seguirá como su cabeza de lista para ser reelegido dentro de dos meses, si se confirman las previsiones de las encuestas.

Rutte reconoció que el informe de la comisión que investigó el escándalo de los subsidios familiares es “duro, pero justo” y que las cosas “se hicieron terriblemente mal”, porque “se ha criminalizado a personas inocentes, sus vidas fueron destruidas y el Parlamento recibió información incorrecta e incompleta”.

Añadió que “esto no puede y no debe volver a salir mal” y lamentó que “el Gobierno no cumplió con sus propios altos estándares”, lo que supone un “fracaso sistémico que no puede quedar sin consecuencias”, según concluyeron de forma “completamente unánime” los cuatro partidos de la coalición.

Para el liberal, el Estado de derecho “debe proteger a sus ciudadanos de un Gobierno con poderes totales”, lo que, según él, no ocurrió cuando, desde 2014, la Agencia Tributaria empezó a enviar cartas a las familias con hijos para acusarlas de fraude, sin darles ningún argumento.

“Estoy llorando (...). Esto es lo correcto, no podría haber sido de ninguna otra manera. Estuve en la miseria durante 12 años de mi vida, y lo peor para mi fue que mi hija lo pasó muy mal, no quería seguir viviendo”, contó Kristie Rongen, una de las víctimas del escándalo de las prestaciones, a la radio pública NPO tras conocer la dimisión del Gobierno.

Aseguró que había días en los que sus hijos no tenían comida que llevarse al colegio y que, en muchas ocasiones, tuvo que “poner la excusa de que estaban enfermos” porque le “daba vergüenza y temía que se los llevaran” los servicios sociales por la situación en la que estaban.

 

 

 

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