Jenni Rivera tenía un amor oculto

En su libro si habla de Esteban Loaiza y revela que no estuvo enamora de él

  • julio, 12, 2013 00:00

El libro "Inquebrantable", la biografía que escribió Jenni Rivera revela grandes secretos que hasta ahora no se habían comentado sobre su vida.

 

 

A lo largo del libro, "La Diva de la banda" cuenta que estuvo recluida en un centro de rehabilitación cuando tenía 16 años, esto después de que había intentado suicidarse, en ese momento se tomó siete frascos de pastillas diferentes y la encontraron tirada en el baño del almacén de vídeos donde trabajaba en esa época. La razón de esta desesperada salida es que había subido más de 20 kilos en su embarazo de su hija Chiquis y por eso su esposo Trino le pegaba y la insultaba.

 

 

También dice que 1998 fue su peor año, pues se enteró de la infidelidad de su esposo Juan, se peleó con su hermano Gustavo quien había guardado el secreto, además se enteró que sus hijas y su hermana Rosy habían sido violadas sexualmente. Jenni contó cómo es que su hermana cayó en las drogas y en una etapa de promiscuidad incontrolable.

 

 

Además relata que su hermana le decía que se ponía las faldas cortas para poder ir al baño rápido y así facilitar el acto sexual. Señala que cuando nació su hija Casandra, el novio de Rosy no quiso hacerse cargo, por lo que nuevamente cayó en una etapa de depresión, por lo que a veces ni se bañaba, pero en noviembre de 2005 inició una nueva vida y se recupero de los traumas que le causaron los abusos a los que estuvo sometida.

 

 

También cuenta que trató de abortar a su hijo Johnny, pero su madre le aconsejo que no lo hiciera y en el 2003 conoció al amor de su vida, en ese momento era promotor de una estación de radio en Estados Unidos, pero luego trabajó vendiendo pornografía, comenta que fue un amor tormentoso, pero real, terminaban y volvían mil veces. Él se volvió adicto a las drogas y Jenni lo ayudo y lo envió a centros de rehabilitación, aunque él se escapaba, su adicción llegó a tal punto que él llegó a pesar no más de 40 kilos y dormía donde fuera.

 

 

Es por eso que la "Gran señora" relata que con él probó la mariguana y con él fue con quien se sintió una mujer amada y plena cuando tenía 34 años. De hecho era tanto su amor por él que un día antes de casarse con Esteban Loaiza lo llamó y le dijo "Vas a arreglar tu vida o me caso con este tipo", la respuesta de él fue simplemente "cásate".

 

 

Y aunque habían asegurado que no había incluido a Esteba Loaiza en su libro ahí claramente dice que siempre se arrepintió de haber llegado al altar con él "no debía casarme con un hombre al que no amaba apasionadamente", por lo que pensaba poner en un museo su vestido de novia con un cartel que dijera "usado una vez por error".

 

 

Mientras Esteban iba con ella a todas partes, afirma que se sentía sofocada, cuando le pedía espacio, él se iba a comprarle muchos regalos y también confirma que el pelotero fue quien la obligó a firmar el contrato pre matrimonial y algo que nadie sabía, poco después de presentar la demanda de divorcio corrió a buscar a su "verdadero amor" Fernando a contarle lo que estaba pasando.

 

 

Lo más impactante es que Lupillo Rivera, uno de sus más grandes pilares en su vida y sobre todo en su carrera no forma parte importante del relato, sólo en algunos momentos en su niñez.

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