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Primer Plano
Roberto Uriel

Tenemos que hablar de Ahmed

Miércoles 15 de Enero 2020

Roberto Uriel

El tema de los adolescentes (en su mayoría hombres) con tendencias asesinas, y en ocasiones en masa, ha sido recurrente en el periodismo, academia, cine, la literatura, el arte en general, etcétera. Los primeros tratar de dar claridad sobre el fenómeno fríamente, con análisis y datos, con información, y los segundos buscan explorarlo desde todas sus aristas, incluyendo las motivaciones humanas.

En su libro "Asesinos múltiples y otros depredadores sociales" (Editorial Ariel), el investigador y autor en temas de criminología español, Vicente Garrido, presenta un amplio panorama de los tipos de asesinatos múltiples y seriales, con detalles de algunos de los casos más recientes, incluyendo tiroteos en escuelas, y otros crímenes de características muy particulares, como el de la isla de Utøya en Noruega a causa de intolerancia política y del cual se han realizado al menos un par de películas, una de ellas dirigida por el cineasta y periodista Erik Poppe. Otros casos estudiados son el tirador de Las Vegas en 2017, o el del bar Pulse en Orlando donde el autor atribuyó los hechos a su afiliación islámica.

Dicho autor analiza, con base en reportes de autoridades e información periodística, las personalidades de quienes cometen esos delitos así como las situaciones que les rodean, y esto es relevante para entender casos como el que acabamos de tener acá en México, en Torreón, donde un menor de edad disparó en su salón de clases contra compañeros y maestras.

En los casos de asesinatos múltiples referenciados en dicho libro, incluidos los de escuelas básicas, se repiten factores como el sentimiento de venganza, los perpetradores sienten que son víctimas o que algo les fue arrebatado, así como también hay casos en que existen problemas de salud mental, o que buscan alcanzar cierto reconocimiento. Pero también se analizan casos de extremismo religioso o de fanatismos. Y la situación es de igual manera bastante terrible.

El pasado fin de semana se estrenó en México la película "El joven Ahmed", escrita y dirigida por los reconocidos hermanos belgas Jean-Pierre y Luc Dardenne, quienes se han caracterizado por la temática de corte (de denuncia) social en sus películas. Precisamente en esta su última obra, los cineastas van a una de las raíces de los crímenes en masa que hablábamos líneas más arriba: el radicalismo religioso. Específicamente en cómo son aleccionados adolescentes para responder a los intereses de grupos extremistas, en este caso el yihadismo.

Presentan a Ahmed, de 13 de edad, quien vive en Bélgica. Su familia migró debido a los conflictos ya conocido de Medio Oriente. En un país que no es el suyo, la xenofobia se hace presente y el joven muestra evidencia de que sus raíces religiosas están muy arraigadas. Si a esto le sumamos la poderosa influencia que ejerce sobre él su predicador, su imán, quien le habla constantemente de ideales de pureza, todo está listo para que la situación explote con consecuencias funestas.

El adoctrinamiento por motivos religiosos es brutal. Una investigación de los periodistas Quentin Sommerville y Riam Dalati para la BBC precisa que ha habido casos de niños que desde los 5 años de edad son entrenados por el Estado Islámico en diversas zonas de Medio Oriente, mediante libros, canciones ¿infantiles?, doctrina en escuelas, entre otros métodos, en una edad que facilita implantar ideas que pueden perdurar para toda la vida.

Y en las entrevistas con adolescentes que vivieron dentro de la organización y lograron escapar antes de perder la poca cordura que les quedaba, uno de ellos se atreve a señalar que alrededor del 70 por ciento de quienes se unieron a la Yihad provenían de un círculo familiar problemático.

Ese también es uno de los puntos explorados por los hermanos Dardenne en "El joven Ahmed", el papel que juegan la familia, la escuela, la sociedad en general frente a las ideas nocivas. Las influencias son por igual para hombres y mujeres, como lo mostrado en la película "Layla M.", de la holandesa Mijke de Jong. En ella una joven de ascendencia marroquí, pero nacida en Holanda, siente rechazo en su país, lo que la lleva a buscar sus raíces en un joven yihadista, con quien se casa y vive un proceso de radicalización.

También las creencias religiosas llevadas al fanatismo se pueden observar en "El discípulo" ("El estudiante", 2016) del cineasta ruso Kirill Serebrennikov, donde un joven obsesionado por la Biblia comienza a regir su vida en torno a ella, con actitudes que rayan en lo ridículo y lo amenazante para las personas que conviven con él.

En lo que respecta a "El joven Ahmed", la semilla yihadista encuentra un terreno fértil en la mente de un adolescente, para quien su predicador es técnicamente su guía, mientras que rechaza tener apertura hacia su madre o su profesora. De hecho es ésta última quien se vuelve el objeto de su extremismo.

La película incluso puede verse a la luz de lo que sucede en nuestra región, donde desgraciadamente los tiroteos en escuelas se han presentado. Sobre ello son conocida obras fílmicas como "Elefante" (2003) de Gus Van Sant sobre la masacre de Columbine, o "Tenemos que hablar de Kevin" (2011) de Lynne Ramsay. En ésta se explora el tema desde la mirada de una madre de familia frente a las tendencias antisociales, desde la infancia, de su hijo adolescente que derivan en asesinato masivo.

En la película de Ramsay observamos el deterioro mental de una mente joven, mientras que en la obra de los hermanos Dardenne presenciamos una mente susceptible a ser aleccionada hacia el mal. Ambas son igual de preocupantes pero, sobre todo, deben ser un llamado a la reflexión y, en su caso, a la prevención.

 

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