“Coming of age” para cerrar el año

Por: Roberto Uriel

Hay en estos momentos en cartelera dos propuestas de cineastas destacados, uno mexicano y uno estadunidense, que tienen en común retratar un momento en específico en la vida de dos hombres adolescentes cuestionado su presente y buscando su lugar. Algo que podría encuadrarse en el género literario y cinematográfico conocido como “coming of age”.

El primero de los dos largometrajes en cuestión es “Un día lluvioso en Nueva York”, la película que este año estrenó el legendario director Woody Allen. A grandes rasgos, se trata de la anécdota de cómo un joven, Gatsby (Timothée Chalamet), y su novia, Ashleigh (Elle Fanning), acuden a pasar un fin de semana en la ciudad de la Gran Manzana, debido a que ella tiene pactada una entrevista con un reconocido director de cine, Roland Pollard. 

Ambos estudian en Yardley College, cercano a Nueva York. Él, cual Gatsby lleno de privilegios pero que reniega de ellos, al ser notificado de la entrevista que su joven novia, también de familia adinerada, ha conseguido para el periódico escolar, hace el plan para irse juntos y disfrutar de la dulce vida en la gran ciudad.

Al llegar, el clima no les favorece, como si fuera el reflejo de lo que está por venir. Para ella, la estancia se traducirá en una aventura que le dejará más aprendizajes que satisfacciones. Y para él, significará una ola de reencuentros y revelaciones.

No es común en la filmografía de Allen que el personaje central sea joven o menor de edad. El Gatsby retratado en esta ocasión es un joven que en su búsqueda se cuestiona a sí mismo. En su camino se topa con personajes con una misión clara en su vida, como Shannon (Selena Gomez), con quien participará en divertidos estira y afloja ideológicos. Y en ese camino de búsqueda y preguntas, Gatsby descubrirá por sí mismo la importancia de las personas y el valor de las cosas. Fiel a su estilo, Allen nos entrega apasionados diálogos en donde, a través de sus personajes, nos deja ver un poco de su manera de ver la vida. 

Mención especial tienen las actuaciones, principalmente Fanning, quien ha desarrollado muchísimo su talento y que en esta película se disfruta muchísimo su aportación en pantalla. De igual manera, Selena Gómez sorprende por su desempeño.

Y la segunda obra de la que hablaremos ahora es el quinto largometraje del realizador mexicano Hari Sama, quien con “Esto no es Berlín” propone un viaje al pasado y al mundo de la contracultura del país, enmarcada en el año 1986.

Con tintes biográficos, así lo ha afirmado, presenta al adolescente Carlos (así se llama también el realizador en realidad), quien junto a su mejor amigo Gera conoce un mundo nocturno de arte, música, ambigüedad sexual y drogas. La hermana de éste último les introduce en un bar llamado El Azteca, donde ellos empiezan a encontrarse con un mundo que cambiará su forma de ver la vida y la convivencia en sociedad.

En la obra de Sama podemos ver cómo la familia, amistades, la música y el contexto socio-político marcan la vida de las personas. El cineasta despliega vivencias (tal vez memorias), sensaciones y mucho sonido, música que se queda en la memoria.

El reparto está encabezado por Xabiani Ponce de León y José Antonio Toledano, como Carlos y Gera, ambos cumpliendo con lo que sus roles les exigen, pero quien destaca es Ximena Romo como la hermana mayor,  vocalista de una banda, carismática, que les ayuda a encontrase con este mundo de arte y rebeldía. Mención aparte merecen las actrices Luimi Cavazos y Marina de Tavira, pues cada que aparecen llenan la pantalla con su presencia.

La fotografía, a cargo de Alfredo Altamirano, presenta escenas de esas que se quedan grabadas en la mente. Y la música complementa. En general la propuesta de Sama convence en su conjunto. Una película imperdible de fin de año.

Ambas, tanto la obra de Allen como de Sama fueron seleccionadas en la 67 Muestra de la Cineteca Nacional. Además fueron estrenadas y se encuentran aún en cines comerciales.

 

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