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Economía

¿`Efecto China`?

Miércoles 09 de Septiembre 2015

Guillermo Fárber

De la crisis financiera global en desarrollo (que promete convertirse en un mega colapso en las próximas semanas o meses), la consigna es culpar a China, como antes culparon a México o a Argentina o a los dragones asiáticos o a Rusia o a cualquier otra víctima. Recuerda el refrán modificado por Monsiváis: Tanto peca el que mata la vaca, como la vaca.

Pero el asunto es más complicado que ese viejísimo ardid reduccionista de encontrar siempre a un chivo expiatorio que pague por los pecados propios y también por los ajenos. Es verdad que China participa de la “culpa”, pero esa no es toda la verdad. En el escenario geopolítico no hay tal cosa como un país “inocente”. Así que veamos el ciclo completo, no solamente una parte.

Todo tiene su por qué
¿Por qué China comenzó a reducir la gigantesca producción de su impresionante maquinaria industrial (con capital y know how gringo, ya lo sé), lo que a su vez redujo drásticamente el ritmo de crecimiento de su PIB? ¿Por qué sus mega-mega burbujas (inmobiliaria, crediticia, bursátil, etc) comenzaron a reventar justo ahora? ¿Por qué comenzó a sufrir un desplome en su mercado bursátil? ¿Por qué decidió devaluar su moneda, desestabilizando así a toda la economía mundial, en la ya abierta guerra mundial de divisas?

¡Como una medida desesperada para estimular sus exportaciones decrecientes! ¿O no lo manda así el decálogo del comercio sucio internacional: competir con moneda devaluada cuando no puedes hacerlo con alta calidad y precios sanos?

Pero tampoco compremos la tempestad en el vaso de agua que nos quiere vender el Wall Street Journal. La devaluación china es de 7%. Muchos otros países marcan cifras mucho mayores. Redondeo: Taiwán 8%, Sudcorea 10%, Filipinas 13%, Singapur 15%, Tailandia 17%, India 19%, Polonia 21%, Malasia 22%, México 23%, Hungría 25%, Indonesia 27%, Chile 28%, Sudáfrica 33%, Turquía 36%, Colombia 39%, Brasil 41%, y por supuesto la campeona Rusia con un espléndido 52%.

¿Y el Casino Global se aplaude por mandar al sótano al rublo ruso, pero se enfurece porque los chinos le dan un calambrito a su yuan? Mí no entender. A un rival se le patea en el suelo, y al otro se le vitupera en los medios. De uno se pitorrean por débil y al otro se le reprocha ser ventajoso. ¿El caso es pegarles a los dos? Qué juego tan peligroso.

¡Guerra, guerra, al que intente…!
El sospechosismo me dice que aquí hay gato encerrado: se busca la confrontación. En vez de utilizar el comercio para acercar a los pueblos, se le está usando para enfrentarlos. Aberrante paradoja: la globalización como excusa para atizar los nacionalismos.

Pero, bueno, por desgracia la secuencia fatídica histórica dicta que primero hay guerra de divisas, luego guerra comercial y luego guerra caliente. O sea, según los catastrofistas (los hay más pesimistas que yo, te lo juro), todo apunta a la primera guerra realmente mundial (las dos anteriores, terribles como fueron, fueron tan solo ensayos). Esperemos que se equivoquen porque, si no, tal vez no siquiera nos de tiempo de enterarnos.

La cadenita
Si sus consumidores de Occidente comenzaron a reducir sus compras de productos manufacturados chinos, China se vio forzada a comenzar a reducir sus compras de materias primas de sus proveedores usuales (Brasil, Australia, Canadá, maderas, carbón, hierro, etc), con los cuales fabricar sus producto de exportación. A su vez, obviamente, estos países sufren un impacto directo en sus ventas internacionales, lo cual los obliga a “devaluar competitivamente”. Etcétera.

El punto es que ningún país (como todos están endeudados hasta las manitas y acuciados por los pagos de intereses) puede darse el lujo de perder rebanadas del pastel del comercio mundial. Todos se sienten presionados a conservar, y aun incrementar, su sector exportador, que es el único que les genera dólares, la moneda de reserva mundial en que está denominada la mayor parte de sus deudas nacionales.

¿Ves la cadenita? Entonces, culpar a un solo de los eslabones de todo el despapaye es más que injusto; es erróneo. No nos hagamos tontos, esto es un desplome mundial, no el capricho opcional de un país mal portado, como nos quieren hacer creer los “expertos” de los medios financieros.

Pero si insistimos en señalar a un “culpable”, ¿por qué no apuntar hacia los consumidores finales que redujeron sus compras de exportaciones chinas? ¿Por qué no señalar al desplome del castillo global de crédito que nos han hecho creer que es “dinero” y que no es más que deuda, pasivos que nos hacen tragar como “activos”?

Bueno, porque eso sería no solo políticamente incorrecto sino de notorio mal gusto, ¿no?

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