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"La vida es una escuela y la muerte es la graduación"

La tanatóloga Gaby Pérez Islas reflexiona acerca de las pérdidas a las que se enfrenta el ser humano en la vida, y señala que en ellas está el verdadero aprendizaje

 Noticias y consejos de vida - 10/10/2017 03:33 p.m.
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INFO7 - Con un nuevo libro bajo el brazo, la reconocida tanatóloga Gaby Pérez Islas estará de visita este fin de semana en Monterrey para participar en la Feria Internacional del Libro.

En entrevista señala que con su nueva obra, titulada ´La niña a la que se le vino el mundo encima´ (Diana, 2017) busca llevar un mensaje de apoyo a todas aquellas personas que están sufriendo por alguna pérdida, ya sea material, sentimental o de algún ser querido.

Pérez Islas presentará esta novela corta este sábado a las 19:30 en la Sala B de Cintermex.

La labor que haces me parece muy importante en un mundo en el que nos enfrentamos a muchas pérdidas, mucho dolor, y siempre es necesario el apoyo de gente especializada.

"Sabes qué creo, que necesitamos volver a tener un sentido de vida e inspirarnos de verdad porque tenemos un concepto muy negativo con respecto a la pérdida, y el mensaje de la tanatología es justamente eso, cambiarnos un poquito la visión de la tragedia y el drama hacia la visión hacia el crecimiento, porque la vida es una escuela, y aquí venimos a aprender y a crecer, claro que no nos gustan todas las materias que hay que cursar, pero así es la vida. Yo creo que saber vivir es aceptar la vida como es, no como quisiéramos que fuera".

Qué palabras tan contundentes, y a veces nos cuestionamos, sobre todo ahorita que estamos pasando por momentos tan difíciles en el país, que mucha gente probablemente perdió desde sus pertenencias hasta lamentablemente un familiar, ¿qué podrían encontrar esas personas en el apoyo de un tanatólogo y en una obra como la que estás lanzando, ´La niña a la que se le vino el mundo encima´?

"Fíjate, jamás pensé cuando escribí este libro y cuando escogí el título que iba a ser tan adecuado y tan perfecto a la situación que se presenta en el país, y me siento contenta de poder brindarles esto porque ahora no es una cuestión metafórica, de ´sentí que el mundo se me venía encima´, (en realidad) a muchas personas se les vino la casa encima, se les vino el edificio encima, y yo creo que mientras tengamos vida tenemos esperanza, a lo mejor no tenemos la vida de un ser querido, pero ahí es donde debe entrar nuestra filosofía acerca de la vida y la muerte, porque si la vida es una escuela, la muerte es una graduación, y las personas que ya se han graduado, ellos están bien, a ellos ya no puede pasarles nada. "Somos los que estamos vivos los que todavía tenemos aquí cosas qué hacer y cosas a las cuales enfrentar, y para eso es mejor tener todas las herramientas posibles, y un libro como ´La niña a la que se le vino el mundo encima´ te va a poner en un espejo en el amor de estos jóvenes, Karen y Pablo, te va a poner un reflejo de lo que puede ser la vida, de cómo salir delante de una pérdida, cómo no abandonar tus dones, porque Karen es una niña llena de dones, muy mágicos en la historia, pero en la vida real es lo que nos pasa, en el momento en que tenemos que usar nuestros dones, nuestros valores, renunciamos a todo y dejamos todo para entregarnos y rendirnos ante el dolor y la tristeza, y es cuando más deberíamos de sacar la casta de quienes somos".

Parece que el dolor es lo único que importa en ese momento...

"Tienes la visión de túnel, y sólo ves lo que perdiste, y dejas de ver todo lo que está a tu alrededor. Si lloramos la muerte de un ser querido es porque perdió algo valioso, es porque perdió la vida, cómo va a ser que yo lo tenga y lo desperdicie".

¿´La niña a la que se le vino el mundo encima´ es una novela corta?

"O un cuento largo, puedes verla de las dos maneras, me gusta hasta pensar en ella como una fábula, porque tiene una moraleja al final, es una historia con pocos personajes, te involucras inmediatamente con ellos, están muy bien dibujados, sucede en un pueblo mágico de nuestro país, es un pueblo imaginario que se llama ´El Ayer´, entonces ya te imaginas un poco por el nombre del pueblo como las cosas suceden ahí diferente y a otro ritmo".

"Yo creo que es un libro que puede leer un niño a partir de los 10 años, a mi me gustaría que fuera acompañados de un adulto, para ir explicando, para ir conteniendo, para ir viendo a ver qué se desata en el niño, porque abre para la conversación, da muchos temas. Y lo puede leer hasta quien tenga 100 años".

En esta vida, ¿a qué pérdidas se puede enfrentar un ser humano?

"Yo creo que a esta vida vinimos a perder, no venimos a ganar, porque en la pérdida está el aprendizaje. El verdadero aprendizaje y crecimiento está en la pérdida, entonces perdemos muchas cosas".

"Primero perdemos el confort de estar con tu mamá, de ser un bebé, y vas creciendo, y cada etapa de crecimiento tiene una pérdida consigo, ganas cosas, por supuesto, porque toda pérdida lleva consigo ganancias, pero vas perdiendo, después pierdes a lo mejor una mascota, que es un duelo muy intenso, porque una mascota es parte de tu familia, vive bajo tu propio techo, la ausencia duele muchísimo, son de las primeras pérdidas".

"Los abuelos después, además, de los padres, uno pierde una relación amorosa, tienes infidelidades, traiciones, te dejan porque se quieren ir, no porque se tuvieran que ir como cuando se muere alguien, y después la pérdida de un trabajo, la pérdida de la estabilidad económica, empiezas a tener pérdidas en tus capacidades físicas, pierdes la juventud y las mujeres perdemos las hormonas, hasta el color de tu cabello".

"Pero es como una vela, tiene cera y tiene pabilo, una vela por muy hermosa que sea, está diseñada para consumirse, y cada vez debe dejar al descubierto más pabilo, igual pasa con nosotros, el cuerpo se va mermando en fuerzas, pero debería dejar al descubierto más vida espiritual, más interioridad, eso es en lo que luego fallamos, porque ponemos todo en nuestra identidad, en donde trabajamos, quién somos, cómo nos vemos, y en realidad debería de ser cuál es nuestra esencia, cuál es nuestro sentido de vida, cuál es nuestro propósito".

Y en todas estas pérdidas que tenemos a lo largo de nuestra vida, ¿un tanatólogo nos puede ayudar?

"Por supuesto. El tanatólogo trabaja con proceso de duelo, no con muerte, ni 2 de noviembre, trabaja con todas las emociones que te generan a partir de haber perdido, expande tu visión de túnel para que no te quedes concentrado en lo que no hay, sino también veas lo demás que sí tienes".

"Te da un pensamiento positivo con respecto a esta pérdida, te hace que veas las ventanas de oportunidad que se abren con ella, te acompaña como si fuera un barandal, no es una muleta, porque es una terapia muy breve, la consejería tanatorial es de máximo 10 sesiones, porque es como un empujoncito cariñoso a que alguien retome las riendas de su vida. El objetivo no es que sea una muleta y te acostumbres a caminar con ella. Soy un barandal, te tambaleas y te puedes agarrar de mí; ya estás listo, me sueltas y sigues adelante".

"Y libros como este, ´La niña que se le vino el mundo encima´, son tanatólogos de buró, son terapias de coaching personal que te va a reflejar, te va a espejear cosas de ti, son libros que te entienden, te acompañan, y te inspiran para decirle un sí a la vida, que es lo más importante".

Tanatóloga Gaby Pérez Islas




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