La fruta prohibida

En ocasiones deseamos lo que no tenemos, especialmente si hablamos de sexo. Existen situaciones especialmente eróticas, con las que se suelen fantasear y que entrañan un riesgo si se cae en la tentación.

 Noticias y consejos de vida - 16/05/2008 09:32 a.m.
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Tu mejor amiga

Lo que puede ocurrir en estos casos es que confundamos esa confianza y esa “intimidad” que se tiene muchas veces con una amiga muy allegada, con atracción amorosa o sexual. Es muy fácil cuando se comparten muchos momentos de risas, penas o situaciones importantes para ambos, en los que hay mucha implicación emocional. Hay veces que esa persona es más una hermana que una pareja, y lo podemos comprobar cuando por alguna circunstancia le damos un beso con intención erótica o tenemos un contacto más íntimo, que en realidad no era lo que esperábamos.

Si aún así decidimos arriesgarnos debido a que percibimos una cierta atracción, hay que tener en cuenta que en una relación sexual o de pareja rigen otras normas diferentes a las de la amistad en muchos casos, por lo que hay que prestar especial atención a varios factores:

• Estar seguros de que a ella/él también le apetece ir más lejos. Si no es así y nos lanzamos, podemos provocar una reacción de rechazo e incluso de malestar. Para ello es importante ser sinceros y confiarle nuestros sentimientos primero.

• Si ambos habéis decidido llegar a algo más, es probable que se produzcan cambios en la relación, por ejemplo el tema de los celos… algunas cosas que antes quizás no tuvieran importancia ahora la tienen más, esto tiene que ver con el nivel de implicación, ya que ahora no sólo eres mi amiga/o, eres mi pareja.

• En el caso de dar el paso únicamente hacia un encuentro sexual, hay que dejar claras las intenciones, es decir, si es puramente sexual o de mayor implicación, ya que no estar al mismo nivel en este sentido puede ocasionar mucho daño. Hablar del tema es lo más positivo para que no surjan problemas después.

Un compañero de trabajo

Según apuntan las encuestas, el 51% de los hombres y el 46% de las mujeres han tenido una relación sentimental con alguien del trabajo. La incorporación progresiva de la mujer al mundo laboral, nuestra cultura cada vez más abocada al trabajo, lugar donde pasamos una media de ocho horas diarias que en la práctica suelen ser diez o doce en muchos casos. Todos estos son condicionantes que hacen que cada vez se encuentren más flirteos en el trabajo. Tensiones, agobios, aburrimiento, enemigos comunes (el jefe)… hace que se generen vínculos afectivos que en ocasiones derivan en atracción sexual.

Carmen Salas tiene un libro cuyo título responde a esta realidad cada vez más palpable: “Dime con quien trabajas y te diré con quien te acuestas”.

Debido a este fenómeno, se están llevando a cabo estudios desde el mundo de los recursos humanos para determinar las ventajas o inconvenientes de este hecho. Estudios noruegos aseguran que es una buena idea combinar amor y trabajo puesto que se trabaja con más energía y mejora la relación con la empresa. Esto es debido a que se aumenta el nivel de comunicación entre estos empleados, la compenetración y el deseo de agradar al otro se extiende al trabajo lo que hace que se esfuercen en hacer bien las cosas.

Sin embargo y a pesar de estas investigaciones, hay empresas que no aceptan las relaciones de pareja entre empleados y toman medidas drásticas cuando esto sucede.

De cómo lo valore la empresa y cómo nos sintamos nosotros, depende el mantener la relación en secreto o no. Lo que si es importante es no convertir el lugar de trabajo en un espacio de coqueteo o flirteo evidentes.

Independientemente de los beneficios o no para la empresa, uno debe saber si compartir trabajo y amor puede resultar positivo o negativo para la relación. Sin duda compartir vida laboral y personal tiene algunos riesgos a los que hay que atender a ellos, en general un par de consejos serían:

• En el ámbito personal no mantener conversaciones referentes al trabajo, así evitaremos mantener discusiones laborales llevándolas al espacio personal y convirtiendo un conflicto laboral en una crisis de pareja.

• No olvidar que lo más importante es nuestra relación de pareja y por tanto, si compartir trabajo está dañando a la relación, buscar alternativas nuevas de trabajo, en la misma o en diferentes empresas.

Muchas veces el problema mayor para nosotros y para la empresa aparece cuando la relación termina y se comparte el lugar del trabajo.

Tu Jefe/Jefa

Por supuesto, en muchas ocasiones esta atracción tiene que ver con la autoridad de la otra persona, la idea de lo inalcanzable es estimulante en si misma para muchos hombres. También hay hombres que describen que lo que les atrae de su jefa es la admiración que sienten por sus capacidades a lo hora de lograr y gestionar determinado puesto.

Sea como sea, es una situación difícil para ambos, los roles de subordinado y jefa puede trasladarse al ámbito privado o al contrario, los roles adoptados en la pareja dificulta que en el trabajo se ejerza de manera adecuada la jerarquía.

Ocultarlo o no, es una decisión personal aunque en realidad muchas veces es muy complicado conseguir mantenerlo en secreto. Por supuesto pueden suscitarse envidias o prejuicios sobre favoritismos, por ello es importante mantener un tipo de comportamiento igualitario con todos los empleados y el subordinado, intentar tratar igual que el resto, a la jefa.

El enamoramiento y la atracción son emociones muy difíciles de controlar, pero no cabe duda que una relación de este tipo entraña muchas complicaciones, por lo que si parece buena idea el buscar alternativas laborales. Más si cabe, teniendo en cuenta que la relación puede no salir bien, imaginemos como puede ser tener en la misma persona a tu jefa y tu ex.

Tu Ex

Es la opción más fácil y segura, con él/ella no hay que andarse con rodeos. Cuando una relación termina, los motivos pueden ser múltiples pero debes recordarlos si llega el momento en el que te atrae tu ex. Muchas veces permanece la atracción sexual y lo que hizo que se rompiera la relación fueron incompatibilidades, infidelidades o falta de amor. En tal caso, hay que ser honesto con la pareja porque lo que para uno puede ser un revolcón, para el otro significa algo mucho más importante e incluso una esperanza. Si aún así se decide el mantener relaciones sexuales con la ex pareja, bien sea por la atracción, bien sea por la accesibilidad, es cierto que cuanto más tiempo pase después de la ruptura, más sencillo es que no se confundan sentimientos.

En cualquier caso, lo más prudente es aceptar cuando una relación termina y cerrar no sólo el plano emocional sino también el sexual.

Aldara Martos Palomeque
Instituto de Psicología y Sexología Espill
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