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Primer Plano
Roberto Uriel Torres

Ya sucedía, pero no nos había dolido lo suficiente

Martes 13 de Agosto 2019

Roberto Uriel

En estos momentos en que nos ocupa en la opinión pública hablar sobre los tiroteos en sitios públicos en Estados Unidos, nos preguntamos qué pasa por la mente de quienes cometen esos lamentables hechos, no sólo en el vecino país, sino en todo el mundo.

El cine ha abordado el tema, en ocasiones a modo de exploración de esa realidad, en otras ocasiones incluso tratando de hallar una explicación o mostrando algunas de las razones dadas por los asesinos. Diferencias ideológicas y el odio son algunas de las motivaciones.

Recientemente se han estrenado en nuestro país algunos filmes que abordan esto. El más cercano a lo que vimos en el atentado de El Paso, Texas, es "Desierto", de Jonás Cuarón (2015), por la cuestión del odio hacia las personas migrantes. Y es que ya sucedía, pero no nos había dolido lo suficiente. 

La película presenta a un grupo de migrantes que caminan por el desierto de Arizona para lograr llegar al sueño americano y encontrarse, incluso, con con sus familiares. Pero son descubiertos por un norteamericano cuyo pasatiempo de ratos libres es cazar, en el sentido literal de la palabra, a los migrantes que atraviesan la zona. Así, con su arma de fuego de largo alcance los va aniquilando uno por uno, mientras ellos corren por su vida. 

Se trata de una película apegada al género de acción, con la fórmula ya vista muchas veces de "el gato y el ratón", ahora enmarcada en el tema migratorio. Y aunque resulta emocionante durante casi todo su desarrollo, generando tensión y demostrando buena mano por parte de Jonás, resulta un ejercicio que no profundiza demasiado en las razones y los "por qué". 

Detrás de cámaras hay aspectos interesantes. Tras su estreno en el año 2016, Jonás señaló que en Arizona, trabajando en un anterior proyecto, había escuchado las historias de estos cazadores de migrantes en el desierto. Eso le dio el empuje para hacer la película que había querido, que abordara la migración pero para un público más amplio que tal vez no se interese mucho en ello. 

"Logras hablar del tema a un público que quizá no esté acostumbrado a pensar en esas cosas, y aunque no le interese la materia, disfruta igualmente porque tiene acción y terror", señaló en aquel momento.

Y sí, en ese sentido, aunque no profundice mucho en el desarrollo de los personajes, creo que logra su cometido de mostrar una realidad y, en su caso, sensibilizar. Cuestionable en su final (la manera en que se resuelve es muy predecible), sí cumple con poner el dedo sobre la llaga, muy al estilo que plasmó el año pasado el periodista y cineasta Erik Poppe, con "Utøya, el atentado del siglo", sobre otra indignante historia real.

El 22 de julio de 2011 en Noruega un hombre ultraderechista (qué curioso, ¿no?) llegó al campamento de verano de las juventudes del Partido Laborista en una isla, para cazarles rifle en mano. Un ejercicio fílmico filmado en una sola toma, tratando de apegarse fuertemente a la realidad, y que explora el cómo vivieron este suceso las víctimas. Setenta y siete personas murieron. 

Y es que por recuentos de estos lamentables hechos no paramos. Las desgracias que superan a la ficción. Y luego son llevadas a ésta. Como "Hotel Mumbai" (Anthony Maras, 2018), aún en cartelera. En 2008, el mundo siguió durante tres días los ataques terrroristas en Bombay, la capital financiera de India a cargo, presuntamente del grupo Lashkar-e-Taiba. Uno de los escenarios fue el hotel Taj Mahal Palace & Tower. Entre el 26 y el 29 de noviembre de ese año murieron 166 personas..

Y es que como ya lo mencionábamos sobre "La camarista", de Lila Avilés, en estos momentos un hotel de lujo es un crisol de la realidad social, económica y política de un país. Así que también lo es el Taj Mahal. Tal vez por eso fue seleccionado como escenario para llevar a cabo esos terribles hechos. La cinta muestra una interpretación a esto.

Volviendo a "Desierto", repito, ya sucedía, pero no nos había dolido lo suficiente. En 2016, Donald Trump incendiaba la opinión pública con sus discursos racistas y antiinmigrantes. Y en ese mismo año Jonás Cuarón alzaba la voz: "El personaje del vigilante es una metáfora de a lo que puede llegar la sociedad si sigue siendo bombardeada por esa retórica de odio, donde el migrante es un chivo expiatorio para justificar los problemas del país". Espero tus comentarios en @Roberto_INFO7.

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