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Olivia Martínez
Política

Una bronca

Jueves 23 de Noviembre 2017

Olivia Martínez

Cuando andaba en campaña electoral, Jaime Rodríguez Calderón ofreció "cortarle las manos" a quienes robaran recursos públicos. Hoy, como gobernador, de lengua se puede comer varios tacos porque en los poco más de dos años de su administración han surgido sobradas evidencias de funcionarios abusando del erario... y él mismo ha caído en graves desvíos. 

La corrupción, la opacidad y la ineficacia son el sello del gobierno de El Bronco. Por eso, con sus desplantes, el mandatario se ha negado a informarle al Instituto Nacional Electoral los enormes gastos que ha realizado en la recolección de firmas en pos de la candidatura por la presidencia del país. Todos lo hemos visto: funcionarios públicos han sido sorprendidos en días y horas hábiles desviando recursos para recolectar las rúbricas, siguiendo el mal ejemplo del gobernador que por igual, en medio de la que se supone debería ser su jornada laboral, se dedica a recabar firmas y a hacer proselitismo, distrayéndose de sus obligaciones. 

Jaime ha desviado muchos recursos, como el tiempo, el personal y los vehículos, para darle vuelo a sus sueños guajiros por la candidatura presidencial. Sus conferencias en otras entidades para vender su imagen, sus viajes y la promoción en el Metro no son gratis. Todo eso cuesta y está saliendo de los impuestos de todos los nuevoleoneses. Por eso ha sido su afán reiterado de solapar a los responsables de la compra mañosa de las cobijas, operación pactada para que de la Tesorería estatal saliera un jugoso cheque que "alguien" luego cobraría, algo así como un autorobo. Por eso se explican (que no es lo mismo que justificar, conste) sus afanes de cobrar la tenencia, sus intentos de cobrar la verificación vehicular y su proyecto de perseguir financieramente a los autos foráneos.  

Es claro: Jaime trataba de hacer un cochinito para de ahí sufragar los gastos de su precamapaña. Quería que nada de eso le costara a él. Todo a costa de los gobernados, que fueron tan ingenuos como para votar por él y que hoy, ya conociéndolo, jamás volverían a apoyarlo. 

La autoridad electoral hasta ahora se ha hecho de la vista gorda porque así conviene a los intereses del sistema: tener como aspirante a un gobernador que garantiza una candidatura palera para el PRI. Por eso no le ha exigido los reportes financieros de los gastos y por eso permite que siga desviando recursos (él y sus funcionarios), sin sacarle la tarjeta roja. 

Legalmente, se puede proceder contra el gobernador. Pero más allá de eso, lo que nos debe importar es que poco a poco la careta de El Bronco se va cayendo y él enseña su verdadera cara. Los electores se están dando verdadera cuenta de quién es Jaime Rodríguez Calderón, un lobo con piel de oveja, y se han percatado que su gobierno está marcado por la corrupción, la ineficiencia y la opacidad. 

Y justamente ahora, cuando anda consiguiendo simpatías, los ciudadanos ya conocen y reconocen su verdadera cara. No podrá engañar al mismo pueblo dos veces. Y para El Bronco, que lo conozcan tal cual sí que es una verdadera bronca. 


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