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Espectáculos

Terror de origen francés

Martes 31 de Julio 2018

Roberto Uriel

Una industria fílmica, que si bien no es de las más grandes, sí es de las más notables, es la de Francia. Año con año llegan títulos de variados géneros a las salas y muestras de México, además del ya clásico Tour de Cine Francés.

Y esto suena muy lógico, dado que fue en ese país europeo donde este arte nació, de la mano de los hermanos Lumiere, a finales del siglo XIX. Hoy ese legado se mantiene más vivo que nunca.

Esto lo comprueban los dos títulos de los cuales voy a hablar y que se encuentran en cartelera en estos momentos: "Pesadilla en el infierno" y "La noche devoró al mundo", ambas del género terror y que tienen en común, además de esto, que exploran en el interior del ser humano ante estas situaciones extremas.

El primero (coproducción Francia-Canadá) es una acertada propuesta del director Pascal Laugier, quien regresa a la carga con el género que es el suyo, indiscutiblemente, el terror, en esta ocasión en el subgénero slasher.

La historia presenta a las hermanas Beth y Vera, quienes junto a su madre, llegan a una casa que han heredado en una zona rural. Inmediatamente comienzan los sucesos extraños, y todo indica que algo va a pasar. 

En una tienda cercana un diario indica en primera plana que han ocurrido ataques de unos asesinos que irrumpen en las casas, matan a los adultos y les perdonan la vida a las adolescentes, tal como lo son ellas.

Y así sucede, mientras están instalándose en su nueva, un extraño camión de dulces llega a la propiedad, de donde salen un par de personajes extraño y malévolos. Y comienza la acción que atrapa al espectador y no lo suelta ni un momento.

Pascal Laugier ya había sorprendido al mundo hace casi 10 años con la cinta francesa "Mártires", una película de subgénero gore que fue en su momento la cúspide de una ola de horror francés, y se ha convertido de culto al paso de los años. 

En ese entonces, el cineasta dejó su propia vara muy alta. Pero ahora con "Pesadilla en el infierno" no decepciona, e incluso muestra una positiva evolución para escribir y dirigir cintas de género. Laugier fiel a su género y a su cine

La cinta contiene giros de tuerca que hacen al espectador sobresaltarse de su asiento, tanto como sus clásicos sustos, un tanto cliché, sin embargo representa una opción diferente para quienes gustan de este tipo de cintas. De hecho, es junto a "Un lugar en silencio" y "Hereditary" de lo mejor que el género ha dejado este año.

Es en precisamente en esos giros de trama donde podemos explorar cómo una adolescente enfrenta la realidad tan dura y terrorífica que le ha tocado vivir y la enfrenta, la contrapone a sus sueños, anhelos, metas. Pero las pesadillas a veces son tan reales.

Y por otra parte, también se encuentra en cartelera "La noche devoró al mundo", opera prima del francés Dominique Rocher, obra que pertenece al subgénero del terror de zombis.

El director, más que el miedo que produce un ataque de estos seres, explora en su cinta el hecho de que alguien sobreviva, por cuestiones de destino, a un apocalipsis de muertos vivientes.

Así, vemos al protagonista, Sam, llegar por la noche al departamento de su exnovia, mientras ella da una fiesta, para llevarse las últimas pertenencias que ha dejado ahí. En medio de la confusión, alguien lo golpea en la nariz, por lo que entra a una habitación para recuperarse, pero se queda dormido. 

A la mañana siguiente se da cuenta de que durante la madrugada ocurrió un ataque zombie. Y parece que es el único habitante de ese edificio que no se ha convertido en un muerto viviente. 

Tendrá que aceptar su realidad y tratar de sobrevivir, por lo que comienza a explorar y a buscar los artículos y comida que lo ayudarán.

El guion es una adaptación de la novela homónima de Pit Agarmen, y explora el deterioro de la estabilidad emocional y mental bajo el aislamiento y soledad que el fenómeno ha provocado.

Y aunque es una propuesta interesante, el ritmo en la dirección es un tanto irregular, y puede que a algunos espectadores les cause un poco de impaciencia.

Lo que sí es un gran acierto son las primeras secuencias en las que Sam despierta y comienza a explorar el mundo de zombis, pues Rocher recurre a la esencia del cine y con meramente imágenes nos mantiene al filo de la historia, en el marco de la ciudad luz, París, que ha quedado desierta.

Vemos cómo el personaje se enfrenta a su soledad y cómo eso lo hace buscar el contacto humano necesario para mantener el balance emocional.

Esta película resulta pues una propuesta interesante, arriesgada, digna de verse para conocer el cine de zombis que se hace en el resto del mundo, no sólo en Estados Unidos.

Ambas obras están en cartelera. Espero sus comentarios en @Roberto_INFO7 y www.facebook.com/RobertoUrielTorres.



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