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Cultura

Se solicita paciencia

Viernes 20 de Octubre 2017

Roberto Uriel

Esta semana que casi termina tuve la oportunidad de volver a ver en pantalla grande la película “La Bruja” y me ha resultado toda una grata experiencia.

Y me volví a topar con las mismas opiniones encontradas de la primera vez que esa ópera prima de Robert Eggers llegó a nuestro país. Mientras unos la aman, otros de plano la odian.

Uno de los comentarios que más me llamaron la atención entre los que escuché fue “qué película tan más aburrida”…

Le pregunté a la persona el por qué, y me respondió que a “La bruja”  le falta “más acción… esas tomas interminables, el ver cómo la carreta avanza hasta que desaparece en el bosque”.

Esto me da a pensar que realmente una buena parte del público que asiste a ver una película no ha desarrollado una actitud receptiva, de disposición, no sólo a la cinematografía, sino a casi todas las manifestaciones del arte.

Vivimos en un mundo acelerado, con fuertes problemas y con una globalización marcada por la tecnología, el internet y las redes sociales.

La facilidad con la que se tiene acceso a la información y a múltiples fuentes de entretenimiento, de videos y películas, nos hace perder la sensibilidad para las propuestas artísticas que nos hacen los directores de cine.

Señalo esto porque recientemente fue el estreno de “Madre!”, de Darren Aronofsky, y me topé con comentarios similares a las personas que vieron “La bruja”.

Y pienso que la base de todo esto es que se ha perdido o de plano no se tiene esa disposición de sentarse en una sala de cine y recibir, analizar y procesar lo que cada director nos propone con su película.

Si ya estamos en la sala, pues olvidemos el celular, olvidemos el mundo exterior, dejemos de lado todo.

La cinematografía requiere eso, es lo único que pide este arte, disposición.

En mi caso yo sí disfruté ampliamente ambas películas, porque son dos tremendas obras, porque tienen su lado de entretenimiento sin dejar de lado su gran propuesta artística.

Porque ambas, si se tiene un poco de apertura para percibir e interpretar su simbología nos vamos a sorprender por las diferentes lecturas que se les pueden dar.

Eso sin contar que los que se ve en pantalla es un deleite visual, en “La bruja” por sus planos perfectamente encuadrados, minuciosamente seleccionados y calculados, porque esas “tomas internimables” fueron puestas así por algo, por una intención narrativa del director, y porque contribuyen a construir un ambiente audiovisual, un lenguaje cinematográfico.

Si algo se le agradece muchísimo a Robert Eggers es que nos regale ese cine que nos regresa a las técnicas clásicas de filmación, a la construcción de escenas donde abundan  el talento y creatividad antes que ganas de impresionar fácilmente con recursos y efectos que abundan en estos tiempos.

Es cine fiel al cine, cintas para disfrutar cada plano, cada sonido, cada actuación perfecta, cada recurso narrativo. Es cine no apto a personas con poca paciencia.

Démosle la oportunidad y no nos vamos a arrepentir, al contrario, nos abrirá los horizontes.

Espero sus comentarios en @Roberto_INFO7.


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