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Olivia Martínez
Política

Se le acabó la fiesta

Sábado 28 de Octubre 2017

Olivia Martínez

Mientras el pasado sábado el gobernador Jaime Rodríguez Calderón se reía al notificar al Instituto Nacional Electoral su intención de ser candidato independiente a la presidencia del país y mientras el pasado lunes seguía riéndose por haber sometido al Congreso Local para modificar mañosamente el formato de la sesión del Segundo Informe de gobierno para no  escuchar los cuestionamientos de los diputados, una tragedia estaba a punto de escribirse: el mismo lunes inició en el Penal de Cadereyta un motín que se prolongó hasta el martes, con el asesinato de 17 reos.

Vaya semana: El Bronco la planeó como redonda para su lucimiento personal con su doble cachucha de gobernante y precandidato, pero por su ineficiencia la terminó con tan lamentable saldo que lo avergüenza como jefe político de un estado de avanzada. ¿Por qué? Porque la barbarie lo pescó fuera de base: mientras él anda encuerdado viendo cómo junta miles de firmas para respaldar su candidatura presidencial, el Cereso estaba ardiendo. Quedó demostrada su ineficiencia y su negligencia y que por saciar sus apetitos políticos, por andar brincando como chapulín, desatiende las obligaciones por las que el pueblo le paga.

El sábado, en el INE, El Bronco habló, gustoso porque se saldrá con la suya y se dedicará a recolectar las firmas sin dejar todas las ventajas que implica la gubernatura. El lunes, tras rendir el Informe, también habló gustoso porque se salió con la suya al sostener una perversa alianza con 23 diputados del PRI, Partido Verde, PT,  Panal y los autodenominados "sin partido" para entrar al recinto sólo hasta después de que los diputados dieron sus posicionamientos, en una nueva versión del "ni los veo, ni los oigo".

Pero tras los hechos del Penal, ni el martes, ni en miércoles, ni el jueves ni el viernes habló de la tragedia. Se escondió. Y es fecha que no ha dado la cara como debiera, para asumir públicamente su responsabilidad. En el Congreso, El Bronco le sacó la vuelta a los cuestionamientos porque es de piel delgadita, pese a que bien sabe, en sus poco más de 35 años que tiene de ocupar cargos, que en política las críticas ya van incluidas en el combo: o sea, recibir cuestionamientos es parte del oficio. Y ahora, se esconde para no ser cuestionado.

Encima, se ríe porque negoció con el presidente Enrique Peña Nieto la candidatura presidencial independiente para fraccionar el voto de los independientes e impedir el ascenso de Andrés Manuel López Obrador. Por eso se explica la complicidad con el  PRI para que éste y sus aliados le pusieran alfombra roja en el Congreso para evadir la rendición de cuentas que ordena la Constitución. ¿A cambio de qué pactó Jaime con Peña Nieto? Nada es gratis, y con el tiempo se sabrá.

El Bronco no gobierna: su gestión está marcada por la corrupción, la impunidad, el amiguismo y la intolerancia a la crítica. La luna de miel con los gobernados le duró sólo unos días tras asumir el poder y luego enseñó el cobre, mostrando su verdadera cara. Dos años después, a este lobo con piel de oveja los ciudadanos lo desaprueban y más ahora que ya se sabe que de modo palero volverá a trabajar para el PRI para que este partido mantenga la presidencia del país. Pobre Jaime: a él le está sucediendo lo mismo que dijo cuando renegó de su antecesor Rodrigo Medina: se le acabó la fiesta.

 

 




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