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Primer Plano
Roberto Uriel Torres

Por un iPhone

Sábado 17 de Agosto 2019

Roberto Uriel

¿Qué significado puede llegar a tener un smartphone en la vida de una persona que carece de ciertas oportunidades?, ¿y cómo el deseo de ese artículo, símbolo de modernidad y de posibilidades económicas, puede llegar a provocar cambios en la vida de una persona, y en específico, de un adolescente? 

Esa es la exploración de la que parte el cineasta irapuatense Edgar Nito (1982) para su ópera prima "Huachicolero", con la cual este 2019 se ha alzado en festivales internacionales, como el Tribeca, donde la estrenó y ganó el premio a Mejor Director Nuevo, y el Festival de Cine de Guanajuato, donde se llevó el Premio de la Prensa.

Lalito es un joven estudiante de secundaria en una comunidad vulnerable en el estado de Guanajuato. Como en alguien de su edad, se presenta despertar al romance. Le gusta una compañera de la escuela, Ana. Pero ella desea algo más que las buenas intenciones. Ella y sus amigas le sugieren que si quiere conquistar a una chica tiene que ser "detallista". Regalarle, por ejemplo, un iPhone.

El dinero, como sucede para muchas familias en México, no alcanza. Pero Lalito (interpretado por el joven Eduardo Banda, no actor) es un chico que le gusta ganarse las cosas, sólo que elige el camino espinoso. Le invitan a trabajar "ordeñando" los ductos de gasolina que pasan por un terreno a las afueras de su comunidad. De repente ya es un huachicolero.

Poco a poco, vemos cómo la historia de Lalito va transitando por los caminos más oscuros de la sociedad mexicana actual (amén de la fotografía que muestra mayormente crepúsculos o la oscuridad de la noche): corrupción de autoridades, desconfianza en las políticas públicas, descomposición del tejido social, escasez de oportunidades, adolescencia y juventud en riesgo, ausencia de figuras paternas, el consumismo, roles sociales machistas... 

Que la ópera prima de un cineasta sea una cinta con aspectos de denuncia social, lo he comentado ya anteriormente, considero que le da mayor relevancia. Vemos a realizadores que están conscientes de la realidad que les rodea, y cómo sus obras artísticas pueden ser tener mayor alcance y funcionar como un espejo del público, un espacio para la reflexión.

Así, al platicar con quienes asistieron al Festival de Cine de Monterrey (segundo lugar en México que se proyecta), Edgar Nito señaló que se había dado cuenta del robo de combustible alrededor del año 2015, era algo que apenas se conocía en su natal Guanajato. Y quiso exponer esa realidad. En la búsqueda de fondos para producción, filmación y post producción, el tiempo transcurrió. Quién diría que al paso de los años, el combate al tema sería bandera del nuevo Gobierno Federal y que en ese escenario, la tragedia se haría presente en el estado de Hidalgo. Pero la película fue concebida mucho antes de eso.

Lalito logra algunos de los objetivos trazados, vive a prisa, como muchos jóvenes hoy en día, incluso utilizados para fines de terceras personas. En esa vorágine, hay poca claridad para hacer un alto y percatarse de los riesgos. 

Al amanecer, la iluminación para el protagonista llega, bajo el sol en su esplendor, en una zona desértica, donde todo es nada. Una catarsis para los personajes, y para el público también, pues seguramente saldrá de la sala de cine planteando diversas hipótesis para la disyuntiva moral y humana que representa la conclusión del filme.

Espero sus comentarios en @Roberto_ INFO7

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