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Olivia Martínez Valenzuela
Política

Por esa puerta se fue Duarte

Viernes 21 de Abril 2017

La administración estatal que en Nuevo León encabeza Jaime Rodríguez Calderón enseñó el cobre muy pronto, mostrando cuánta podredumbre puede haber en un desgobierno sin pies ni cabeza: el caso de las licitaciones amañadas exhibe las tropelías de un gobierno autollamado independiente que reproduce lo peor de lo peor de los vicios de los gobiernos priístas y panistas, sólo que corregidos y aumentados.

En una patada a la transparencia, este gobierno estatal decidió ocultar licitaciones que por ley deben estar abiertas para todos. De la manera más burda organizó concursos cuando todo mundo anda de vacaciones para, así, aprovecharse y beneficiar a los amigos. Dos días antes del asueto de la Semana Santa, lanzó una convocatoria para licitar ocho proyectos. ¿Cuál fue, encima, la otra maniobra? Mantener apagado el sitio web de los concursos de obra pública estatal, propiciando mañosamente que se vencieran las fechas claves para participar y para ocultar la información.

¡Vaya caída del sistema! Jaime lo aprendió de Manuel Bartlett, el exsecretario de Gobernación y expriísta que, en 1988, ordenó la tristemente célebre caída del sistema electoral para "maquillar" los resultados, cocinar un fraude y dar el triunfo en la presidencia de México al candidato priísta pese a que, se decía, había perdido en las urnas.

Ahora, Jaime protagonizó su propia caída de sistema. Las mañas del gobierno de Jaime están saliendo a relucir. No tuvieron empacho en ordenar la caída del sitio en Internet para que el público no pudiera consultar los procesos de asignación de obras. Al estilo más burdo, la página web de concursos de obra pública fue dejada fuera de servicio durante los siete días clave para participar. Y obvio es decir que durante la caída, venció el plazo que los interesados tenían para registrarse y participar.

Nadie sabe, nadie supo. Y la sospechosa caída del sitio en Internet, promocionado para consultar esos procesos, fue la cereza del pastel que viene a adornar las corruptelas de este gobierno estatal que se da golpes de pecho, que presume baños de pureza y que casi se jacta de olor a santidad.

Que no se hagan: todo eso es corrupción y es para que los amigos de Jaime, quienes controlan el sistema de licitaciones mañosas y amañadas, sean premiados. Faltaba más. Con estos actos corruptos, Jaime demuestra que tiene bien arraigado su ADN priísta y que es bien amigo de la transa, de la simulación y de la corrupción. Y si no lo cree, ahí está de mal ejemplo el Cobijagate y los jugosos contratos a sus amigos.

Se sabrá en todo el país: el primer gobernador "independiente" Jaime Rodríguez resultó ser el gobernador del engaño, de la simulación, de la transa y de la corrupción. Cuidado, por esa misma puerta de las corruptelas y podredumbres se fue Javier Duarte. Y un día no muy lejano, también se puede ir el gobernador de Nuevo León.


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