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Cultura

Poéticas recientes para ver en verano

Viernes 19 de Julio 2019

Roberto Uriel

Hace un par de años enumeraba una serie de recomendaciones de películas que funcionaban muy bien para ver en el verano. Debido a que en los últimos meses se han estrenado interesantes propuestas internacionales de historias situadas en esta temporada del daño, y por qué no, también influenciadas por las cálidas temperaturas, aquí presento tres recomendaciones, las cuales además tienen la particularidad que nos sitúan en la década de los 80 y 90.

“Leto”

Kirill Serebrennikov, Rusia, 2018

A veces, las distribuidoras o productoras al momento de traducir el nombre de las películas o asignarles uno para usarse en México ayudan poco a la obras, o en el peor de los asuntos terminan haciendo “spoiler”.

Me parece que es el caso de “Leto”, que en nuestro país se le agregó una frase que sería una especie de subtítulo: “Un verano de amor y rock”. La palabra “leto” por sí sola significa verano, y creo que dejarle el título así tal cual, en idioma ruso pudiera haber funcionado muy bien, pues la frase complementaria hace un "ligero spoiler". Pero no por eso deja de valer la pena ver esta bella película, tanto por su poética visual como su historia.

Se trata de un curioso “biopic”, en blanco y negro, que narra un momento en la vida de dos músicos rusos en la época soviética, a principios de los años 80 en Leningrado (hoy San Petersburgo). Hablamos de Viktor Tsoi, líder de la banda Kino, y Mike Naumenko líder de Zoopark. Ambos fallecieron muy jóvenes, y eso contribuye a los deseos de analizar sus historias.

Fue a principios de los 80 que ambos se conocieron durante un verano, en medio de música rock y popular de la década, con todo lo que eso implica, dado que el régimen soviético era muy receloso de las influencias internacionales, y en particular en idioma inglés. Es muy destacable cómo se recrean las tocadas en plena Rusia soviética, hay que poner especial atención en ello.

Viktor, como músico buscando un lugar en la escena musical, se acerca a Mike, quien le apoya y ayuda en todo momento. Un punto de mucho interés narrativo sucede cuando hay una atracción de la novia de Mike, Natasha, siente atracción por el nuevo amigo. Inicia así un peculiar triángulo amoroso.

Sugiero la película para este verano dado que se encuentra en salas comerciales, y resulta una agradable experiencia audiovisual por la recreación de varias números musicales con canciones, estudiadas coreografías y recursos gráficos añadidos sobre los fotogramas. Quienes gusten de los géneros o grupos citados, como Blondie, David Bowie o Iggy Pop, por citar algunos ejemplos, podrán disfrutar mucho la película.

El año pasado formó parte de la Sección oficial largometrajes a concurso en el Festival de Cannes, y fue galardonada como el mejor diseño de producción en los Premios del Cine Europeo.

Verano 1993

Carla Simón, España, 2017

La ópera prima de la cineasta catalana Carla Simón sucede, como su nombre lo dice, en el verano del año 93. Basada en su experiencia personal, la directora escribe y dirige esta película en la que cuenta como la pequeña Frida, de seis años, afronta el primer verano de su vida con su nueva familia adoptiva tras la muerte de su madre a causa de una condición en su salud, la cual ustedes podrán darse cuenta al visualizar la narración.

Tiene algunos aciertos muy destacables, como el excelente trabajo hecho con el par de pequeñas actrices, Laia Artigas como Frida y Paula Robles como Anna. La directora logra retratar en Frida varios claroscuros de la infancia, y algo muy importante es que presenta a la niña como lo que es, una pequeña que descubriendo el mundo, sin idealizarla, y adaptándose a los cambios que hay en su vida.

Otro aspecto importante es que Simón filmó esta cinta en el mismo pueblo a donde fue llevada en el verano de 1993 tras haber perdido a sus padres. “Verano 1993” se alzó en la Berlinale se alzó como la mejor ópera prima, estuvo nominada a 8 premios Goya, de los cuales ganó 3, fue la representante de España para los Óscar.

Llámame por tu nombre

Luca Guadagnino, Italia, 2017

La primera experiencia romántica en la vida de una persona, o esa pasión y el deseo que se despiertan con la intensidad de la primera vez. Pero eso también conlleva pérdidas. Dos cosas son constantes en la vida: el cambio y el aprendizaje. Eso es lo que le sucede a Elio, el protagonista de esta historia.

Luca Guadagnino es un cineasta interesado y dedicado a explorar las decisiones y transformaciones en sus personajes, muchas de ellas llevadas por el deseo. Así, lleva a Elio por un viaje de descubrimiento interno, de sus propias emociones e intereses, así como de las personas que están a su alrededor.

El encuentro del protagonista con el forastero Oliver se da en pleno verano de 1983, en el marco de la imponente belleza de la Italia rural. La película nos llama a entregar el corazón y sus presentaciones están de más, pues llegó para quedarse en la memoria colectiva.

El guión, premiado con el Óscar, fue realizado por el también director James Ivory, adaptando la aclamada obra literaria de André Aciman. Mientras tanto, el joven  Timothée Chalamet nos otorga una de las mejores actuaciones del 2017.

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