Te encuentras en:
>
Olivia Martínez Valenzuela
Política

Piñatas, al no haber más

Jueves 04 de Mayo 2017

El gobernador Jaime Rodríguez Calderón da palos de ciego y, al no dar resultados, se dedica a colgar piñatas en el escaparate político para que la sociedad se distraiga y se olvide del asunto de fondo: que su gestión, a un año y siete meses de iniciada, no ha dado resultados, sino que se corona como una administración corrupta, ineficiente, demagoga, dispendiosa, opaca y negligente.

Como el niño que lleva la venda en los ojos y se dedica a pegarle con enjundia a la piñata, El Bronco tira a diestra y siniestra a ver a qué le pega. Ninguna estrategia mediática le funciona. Primero encarceló a su antecesor, Rodrigo Medina, y no le funcionó: Medina ganó todos los amparos. Luego, procedió contra colaboradores de primer nivel de Medina que tuvieron el estatus de secretarios del gabinete (el tesorero y el titular de Desarrollo Económico).

Y como el chicle no ha pegado, ahora el gobernador se va contra funcionarios que pertenecieron al gobierno de José Natividad González Parás, administración en la que, por cierto, El Bronco trabajó y en la que usó su cargo en la coordinación de Proyectos Estratégicos para pavimentar (literalmente) el camino (la avenida Lincoln) rumbo al municipio de García porque le convenía para adornarse a fin de luego ser alcalde.

Eduardo Bailey, Pedro Morales Somohano y Jorge Domene, todos exfuncionarios de los últimos gobiernos estatales del PRI, son los nuevos perseguidos por Rodríguez Calderón. De acuerdo estamos en que en caso de que se les compruebe que cometieron los delitos de peculado y de ejercicio indebido de funciones, deberá caer sobre ellos todo el peso de la ley, que se informe a detalle de las indagatorias y que el monto de lo robado sea reintegrado a las arcas porque eso, y hacer justicia, es  el fin primero y último del sistema anticorrupción. Pero es fecha que la Fiscalía Anticorrupción no ha podido (ooootra vez) fundamentar los procesos penales. ¿Resultados? Nadie en la cárcel.

Es obvio que se trata de un revanchismo político de Jaime contra los priístas. Es clarísimo que el hoy gobernador no le perdona a su expartido político, en el que estuvo 30 años como militante, no haberlo postulado primero para senador y luego para gobernador. Por eso, juró llevarse de encuentro a varios. Ahora, trata de cumplirlo, sólo que la Fiscalía Anticorrupción que él creó ha demostrado que no sirve para sustentar una acusación penal contra nadie. Y es el hazme-reir.

El tiempo pasa para el gobernador y no ha demostrado acciones contundentes en favor de la sociedad. Por eso, porque ha incumplido sus promesas de campaña, recurre a las piñatas y quiere que todo mundo les dé palo, jugándole el dedo en la boca a los ciudadanos que votaron por él.

En octubre, Jaime cumple sus dos primeros años de gobierno. ¿Y qué va a informar? ¿Su egolatría? ¿Los actos de corrupción de su gobierno? ¿La demagogia? ¿Las mentiras? ¿Las promesas incumplidas? Lo veremos. Pero que por ahora no engañe más a la población con esas piñatas en que ha convertido los casos penales para sacarle raja política, porque ya nadie se la cree. Y hablando de piñatas, con la de su gobierno tenemos.


Otras editoriales