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Olivia Martínez Valenzuela
Política

Pesquería, porquería

Viernes 07 de Julio 2017

El alcalde de Pesquería, Miguel Ángel Lozano, es el rey de la corrupción, de la transa, de la mentira y de la simulación. No le bastaron los tres años de un primer período al frente de la presidencia municipal para despacharse con la cuchara grande en el manejo de los recursos financieros, sino que ahora que de nuevo es presidente municipal saquea las escasas finanzas de este pobre ayuntamiento.

Al PRI no le da vergüenza tener un alcalde así. ¿Qué vergüenza le va a dar, cuando decide mantenerlo en el cargo pese a todas sus tropelías? Siquiera por el temor a perder las elecciones municipales el próximo año, el PRI debería darle a este edil un castigo ejemplar: separarlo del cargo y aceptar que se le procese por sus actos de corrupción, anulando desde luego cualquier posibilidad de reelección.

Lozano ha puesto en marcha la corrupción más burda: una autocompra. Ordenó a sus subordinados que, con dinero municipal, le compraran camiones para transporte escolar a las empresas propiedad de él. Como si este empresario no le hubiera ya sacado suficiente raja financiera a su cargo de alcalde, ahora roba de la forma más descarada, usando al Cabildo para enriquecer sus finanzas personales.

El desvío de recursos del erario para fines personales es un delito. Al verse descubierto, el edil ordenó negar toda la información del caso y se esconde para hablar. No da la cara. No es extraño que nunca esté en su municipio, donde nunca se le ve. Siempre anda paseándose en Monterrey, grillando con sus amigos y lloriqueándole a todo mundo en busca, supuestamente, de recursos... para desviarlos a su bolsillo, como ha sucedido ahora con esta descarada autocompra.

Su voracidad parece no tener límite porque, además, sigue con su triple cachucha beneficiándose en una triangulación ventajosa: es alcalde, es empresario del transporte y preside el Consorcio del Transporte para sacar de la circulación a las rutas urbanas que le hacen competencia a las de su propiedad. Y negocio redondo, sin que nadie sancione este conflicto de intereses.

Aparte de ser juzgado por saquear recursos del erario, el edil debería ser sometido a un proceso de expulsión dentro del PRI, partido del que hace unos años él fue dirigente estatal, pero al que ha traicionado. En los círculos políticos se dice que el gobernador Jaime Rodríguez Calderón iba a proceder contra él por corruptelas cometidas en su pasada gestión de alcalde, pero que ambos negociaron: el edil transó con el gobernador, entregándole información supuestamente confidencial que el municipio tenía sobre KIA y otros asuntos, a cambio de que no procediera contra él.

Si Lozano traicionó al PRI y se entregó en los brazos del gobierno "independiente" para garantizar impunidad y salvar su pellejo, ese partido debería actuar, pero no lo hace porque su dirigencia estatal anda en las mismas: haciendo acuerdos en lo oscurito con el gobernador expriísta para que el brazo de la justicia no toque a algunos de sus dirigentes y exdirigentes.

Corrupción, ilegalidad e inmoralidad son el sello del gobierno municipal, mientras el pobre pueblo de Pesquería sigue hundido en la miseria, soportando a un alcalde que continúa saqueando los recursos oficiales sin que nadie haga nada. Pobre Pesquería, tan lejos de la legalidad y tan cerca de un alcalde corrupto que es responsable de la porquería.

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