Te encuentras en:
>
Olivia Martínez
Política

Opaquitos, en lo oscurito...

Viernes 14 de Julio 2017

Olivia Martínez

¿A qué le teme el gobierno estatal en Nuevo León? En casi dos años de gestión, la actual administración autodenominada independiente ha sido ejemplo... pero de opacidad. Muy poco tiempo le bastó al gobierno de Jaime Rodríguez Calderón para mostrar el cobre y reproducir los peores vicios del PRI, como la corrupción y la opacidad, que el gobernador lleva sin duda alguna en su ADN.

Cuando andaba en campaña electoral, Jaime prometió transparencia y erradicar la corrupción. Su principal bandera fue la de poner en práctica la honestidad y por eso triunfó en las elecciones. La gente creyó en él. Pero una vez que se sentó en la silla del poder, esa silla que él dijo que enfermaba de soberbia y egolatría, se le olvidó y reprodujo las anomalías en el manejo del presupuesto, concretamente en algunas perversas licitaciones de obras. Fraudes y más fraudes.

En diciembre del 2015, con apenas tres meses en el poder, el gobierno de El Bronco "compró" 200 mil cobertores al triple de su valor. La supuesta compra nunca existió y fue una operación mañosa, debidamente calculada, para que algún funcionario del nuevo gobierno se llevara ese dinero a su bolsillo. Todo estuvo orquestado: le dieron un contrato por esa cantidad a una empresa de dudoso origen cuya existencia sigue sin poderse comprobar. Pero lo más burdo es que aprovecharon los días de Navidad, cuando todo mundo anda ocupado con las celebraciones, para consumar el fraude. Y por encima de todo han encubierto al director de Adquisiciones, funcionario que sigue en el poder, impune, y que por alguna poderosa razón no ha querido delatar quién de sus superiores le ordenó este robo descarado.

Ese fue sólo el primer caso. Luego vino la asignación, también mañosa, del contrato para la operación de tarjetas electrónicas para entregar recursos a población vulnerable. De una manera igualmente burda, el gobierno recurrió a maniobras cibernéticas parta favorecer a la empresa Sí Vale. La licitación fue  simulada, porque lo que deseaban era favorecer a amigos y recomendados del grupo en el poder.

¿Qué más? La nueva administración ni le despistó: eligió los días de la Semana Santa, en la que todo mundo anda de vacaciones, para lanzar un montón de convocatorias de obras públicas de rehabilitación de caminos, puentes, agua potable y drenaje, asignando ventajosamente los contratos y burlándose de la prohibición de celebrar concursos en días inhábiles.

Otras joyitas: sin concursar, le dio un contrato a una firma consentida, Vigasa, que resultó ser una empresa "todóloga" que ha sido beneficiada con contratos tan diversos como proveeduría de alimentos, venta de artículos diversos y hasta impresos. Y recientemente le asignaron obras del Metro a una empresa vetada en otra entidad. Encima, le asignaron otra parte de esas obras a una empresa que no tiene antecedentes comprobados y de la que nadie sabe si irá a cumplir o no con lo que se le encomendó.

Como ve, la transparencia en el gobierno estatal no existe. La corrupción, el fraude, la transa y la simulación son los que mandan. El robo al erario es una práctica que, según se ve, sigue institucionalizada. Y la impunidad sigue haciendo de las suyas, con funcionarios protegidos y solapados desde el mismo gobierno.

¿Cuál es el cambio? ¿Dónde quedó la promesa de honestidad que el hoy gobernador hizo en campaña? Ingenuos, los ciudadanos votaron por él, sin pensar en que demasiado pronto El Bronco los iba a defraudar. Tanta corrupción es el sello de su gobierno, al que muchos consideran fallido. Y conste que sólo hablamos de licitaciones y compras. Porque si le siguiéramos, podríamos referirnos a los viajes familiares con costo al erario, al gasto en las aeronaves para andar de turismo electoral, al nepotismo y al delito de usar al erario para financiar la precampaña rumbo a la candidatura presidencial.

El consuelo que le quedará a la comunidad es que con Jaime, ya los "independientes" se quemaron. A nadie engañan con la mentira de que son inmaculados. Ya nadie les creerá porque, en materia de corrupción, superaron a los anteriores gobiernos aprendiendo muy rápido sus malas mañas. Y como nada ni nadie los frena, así seguirán: opacos, con sus fraudes en lo oscurito, voraces, descarados y robando al erario.


Otras editoriales