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Cultura

"No te preocupes, no irá lejos"

Viernes 07 de Diciembre 2018

Roberto Uriel

Entre los directores independientes que conviven con Hollywood se encuentra Gus Van Sant, a quien considero es uno de los más interesantes e influyentes, dado que entra y sale de esa industria sin trastocar su esencia como creativo. Vaya, genera películas para la crítica y películas para la taquilla, por igual.

En su su carrera se encuentran títulos de referencia para todo cinéfilo, como “Mi Idaho privado”, “Mente indomable”, “Elefante” o “Milk”. Colaboró en los cortos de “París, te amo”, y hasta se dio el lujo de rehacer “Psicosis”, de Alfred Hicthcock, plano a plano, lo cual generó opiniones divididas. Con “Elefante” ganó la Palma de Oro y el premio a mejor director en Cannes y ha sido nominado al Óscar en esa misma categoría por “Mente indomable” y “Milk”.

Pero su última cinta es toda una obra llena de particularidades. Para empezar, la idea de hacer esta película comenzó en 1997, pues Robin Williams, el protagonista de “Mente indomable” adquirió los derechos de la autobiografía del monero John Callahan para personificarlo bajo la dirección de Gus Van Sant, pero por una u otra razón el proyecto se fue posponiendo, al grado que el mismo Callahan aseveró, entre broma y broma, que cuando se lograra estarían todos muertos. Lamentablemente eso se ha cumplido, al menos en el caso de él y de Williams.

Gus Van Sant ha cristalizado el proyecto este año bajo el nombre de “No te preocupes, no irá lejos”, y a propósito de que el pasado lunes fue Día Internacional de las Personas con Discapacidad vale la pena abordarla.

Callahan fue un caricaturista de de Portland, Oregón, quien en los años 70, cuando tenía 21 años de edad, sufrió un peculiar accidente de carro, por lo cual tuvo que usar silla de ruedas. Dicho suceso, además de las consecuencias físicas, lo persiguió durante una buena parte de su vida.

Tras pasar por varias fases, que fueron del enojo, frustración, grupos de autoayuda, y demás, incursiona entonces en el dibujo, y se abre camino poco a poco en el mundo de los cartones de prensa.

Es entonces que a Callahan se le tachó de no ser políticamente correcto con sus obras, pese a que en muchas de ellas hacía mofa de sí mismo o de su discapacidad. Y la sociedad se ofendía sin siquiera saber si él o las personas en esa condición se sentían afectados.

De hecho, el título de la película se toma del nombre de una caricatura creada por Callahan donde se muestra una silla de ruedas vacía y tres pistoleros que la observan, como si persiguieran a quien la ocupa, y uno de ellos menciona precisamente eso: no te preocupes, no irá lejos.

El cine de Gus Van Sant se ha caracterizado por retratar personajes infelices, hasta cierto punto miserables, menospreciados o marginados. Y si algo tiene su mirada es que no es condescendiente.

A pesar de los temas que aborda en “No te preocupes…”, no cae en sentimentalismo, ni melodramas, y eso es sumamente importante hoy que aún falta por avanzar en igualdad para personas en alguna condición como la del protagonista, o lo que es peor, que se marcan diferencias o se considera a estas personas como “especiales”.

Cabe destacar que mucho de esto es también gracias a que el personaje de Callahan es encarnado por el excelente actor Joaquin Phoenix, quien se encarga de dar el toque correcto al personaje, como cualquier persona, con sus días buenos y sus días malos. Simplemente una persona.

Sin sonar a spoiler, el cierre de la película es lo que me parece más interesante, dada la manera en que Callahan asimila su condición y su coexistencia en comunidad, la manera en que se permite comprender el perdón. Este viernes 7 de diciembre se estrena en cines comerciales, si pueden, vayan a verla.

Espero sus comentarios en @Roberto_INFO7.


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