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Espectáculos

Los padres ausentes de “Roma”

Sábado 15 de Junio 2019

Roberto Uriel

Pasó un tanto desapercibido, pese a que es la columna vertebral de la película. El tema del padre ausente es lo que da forma a “Roma”, de Alfonso Cuarón. Sin duda un hecho que marcó su vida, dado que se trata de una adaptación de las memorias de su infancia en la citada colonia de la Ciudad de México.

"Roma", en su conjunto, funciona como una excelente radiografía de México del pasado y del presente, desde el punto de vista social, político, económico, familiar, entre otros aspectos. Y precisamente esa es una de las grandes realidades del país: los padres ausentes.

Si bien, ya mencionamos que se trata de las memorias de Cuarón, de ahí la forma en que transcurre esta narrativa, apoyada siempre con la cámara situada a la altura de un niño, mostrándonos los hechos como los vería él.

Todo es tan sutil, como sucede en la vida real cuando mamá o papá se van a ir. Apenas y nos damos cuenta de lo que está sucediendo, aunque lo intuimos todo el tiempo, sentimos que algo no anda bien. Incluso existe el temor de preguntarlo. Hasta que viene la confirmación final, tratando de ser endulzada con un viaje exprés a la playa.

Antonio se va de la casa, y Sofía enfrenta esa ausencia, sola se hace cargo de la familia. Y Fermín da la espalda a Cleo cuando más se requiere su participación. Esa es la realidad de ambas mujeres, que se ven unidas, de cierta manera, por esta situación.

El padre que renuncia y el padre que ni siquiera acepta. Y no porque su presencia sea necesaria estrictamente todo el tiempo. El hecho es que una vez que se van, esos hombres ya no vuelven a aparecer. Ausencia emocional.

“Roma” pone el tema sobre la mesa, sin tomar partido. Es una historia que simplemente fluye. Otros temas explorados en la cinta tuvieron resonancia, incidieron incluso en políticas públicas. Pero el tema de los padres ausentes no. ¿Por qué?

Sobre esto, uno de los estudios de referencia más cercanos que tenemos es el Censo de Población y Vivienda 2010 del INEGI, el cual reporta que en 4 de cada 10 hogares de México no estaba presente el padre.

Sin embargo, en 2015 el Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública de la Cámara de Diputados hizo un análisis, el cual arrojó que en el 47 por ciento de los hogares del país no está presente el padre. Esto quiere decir que el padre no vive en la misma casa. Es decir ausencia física. Habría que ver cuántos de esos padres están ausentes emocionalmente.

Aquí surge lo privado del tema. Si algo no funciona en una relación, llega a ser sana la separación. Lo cuestionable es cuando los hijos o hijas resulten con alguna afectación negativa debido a eso.

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