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Olivia Martínez Valenzuela
Política

Lección, no reelección

Viernes 19 de Mayo 2017

Mientras los alcaldes metropolitanos y los diputados locales ya planean la reelección en sus cargos, los ciudadanos pensamos en la lección que debemos aprender tras un primer período de tres años en el poder: ¿Vale la pena o no que los munícipes y los legisladores permanezcan en el quehacer público otros tres años? ¿Por qué tendríamos automáticamente que obsequiarles en las urnas ese beneficio? ¿A cambio de qué?

Los municipios son la primer célula que entra en contacto con los ciudadanos: de este nivel de gobierno depende la prestación de los servicios elementales, como la seguridad pública (tarea que comparten con las jurisdicciones estatal y federal), el alumbrado, la recolección de basura, el bacheo, la coordinación de tránsito y de la vialidad, la protección civil (que comparten con el gobierno estatal), el mantenimiento de parques y plazas y, muy importante, dan los vistos buenos para las licencias de venta de alcohol, otorgan usos de suelo y permisos de construcción y le cobran a usted el impuesto predial.

Los diputados locales procesan las leyes, aprueban presupuestos, fiscalizan el manejo del erario (estatal y municipal) y sirven, además, como contrapeso a los otros dos poderes (el Ejecutivo y el Judicial). También ejercen un jugoso bono de gestoría que, en teoría, es para apoyar las necesidades de los más desprotegidos, pero que en la práctica manejan como gasto personal, a su conveniencia y de modo discrecional.

¿Qué es lo que usted ve cuando observa a su municipio? ¿Cambió o es más de lo mismo? ¿Eficiencia, chambonería, apatía o negligencia? Su alcalde o alcaldesa, ¿se aplica en sus obligaciones o se la pasa grillando? Es importante que, antes de los comicios, los ciudadanos hagan un balance de cómo les fue porque seguramente eso mismo es lo que verán en el trienio 2018-2021... o peores cosas aún.

¿Y qué papel ha jugado su diputado? ¿Lo ha visto defender los intereses de las mayorías? ¿O son simples levantadedos? ¿Le ha servido en algo ese equilibrio de poderes? Los legisladores, ¿son eso? ¿O cabilderos y parte de la corrupción institucionalizada? Si los reelige, sólo piénselo bien, porque podría luego arrepentirse de haber votado (si fuera el caso, claro) por usos y costumbres como la corrupción, las simulaciones y los moches.

Estos servidores públicos apenas van a poco más de la mitad de su gestión: los alcaldes cumplirán un año y siete meses en el cargo, mientras que los diputados ya tienen un año y ocho meses, tiempo suficiente en ambos casos para saber si han cumplido o no con sus obligaciones y sus promesas de campaña.

Tenemos tiempo de sobra para decidir si les refrendamos la confianza o se las retiramos. Pobre de aquel alcalde o diputado que no se reelija: la peste lo perseguirá de por vida, porque habiendo tenido la oportunidad de congraciarse con los electores y gobernarlos o representarlos por seis largos años, sólo completaron tres. Seguramente, eso lo veremos.

El 2018 está más cerca de lo que muchos creen. Habrá sorpresas en las urnas. Lo dicho: alcaldes y diputados buscan la reelección. Y a nosotros nos debe de interesar la lección.


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