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Cultura

Las broncas de Abril

Lunes 26 de Junio 2017

Roberto Uriel

Me parece que este es un mejor título para la nueva película escrita y dirigida por el mexicano Michel Franco.

“Las hijas de Abril” abarca varios temas, incluidos los problemas de las hijas del personaje que encarna Emma Suárez, pero termina centrándose en Abril, y no tanto en las hijas.

Este fin de semana se estrenó en salas comerciales del país el nuevo filme de Franco, tras su paso por el Festival de Cannes, donde se alzó con el premio del jurado Una Cierta Mirada, lo que generó una gran expectativa entre los cinéfilos.

A grandes rasgos, la cinta, a mi modo de ver se divide en dos partes. La primera nos presenta a las hijas de Abril, una maestra de yoga de origen español, divorciada, que vive en la Ciudad de México. Su hija Valeria, una jovencita de 17 años que vive en Puerto Vallarta con su hermana Clara, resulta embarazada, y el papá es su novio de la misma edad.

Clara a simple vista tiene un problema de sobrepeso, además de que se nota a disgusto con la vida que lleva, siempre al pendiente de su hermana pequeña y rebelde.

Un día, Clara decide contarle a Abril que Valeria está esperando una bebé. La madre decide viajar desde la Ciudad de México para estar con su hija. No pasa nada, no se enoja, no le hace reproches a su hija. Conoce al joven papá. Se involucra un poco en la vida de sus hijas. Incluso lleva a Clara a revisar médicamente su situación de sobrepeso.

Pero todo cambia cuando nace la bebé, y es aquí donde Abril nos muestra una cara inesperada, sorpresiva… No quiero sonar a 'spoiler' por eso hasta ahí le dejo, pero esa otra cara del personaje de Emma Suárez me dejó con muchas preguntas. ¿Por qué primero parecía que la hija era la rebelde desorientada y después los papeles se invirtieron y la madre parecía la rebelde?, ¿por qué la madre actuaba de esa manera?, ¿por qué se comportaba así, a ese grado?

La primera parte me parecía que daba pie a una buena reflexión acerca de la maternidad adolescente. Sin embargo, al ver las decisiones que toman los personajes, la historia de Valeria y Clara pasa a segundo término. Ahora se centra en lo que hace la madre.

Definitivamente el papel de Abril es sólo para una actriz del tamaño de Suárez. Su carisma conquista a la cámara, por lo que se agradece verla en pantalla siempre. Sin ella la película habría bajado mucho de nivel.

La dirección de Michel Franco ("Después de Lucía") es de reconocerse ampliamente, pues en ningún momento deja que la atención del espectador decaiga. La narración es ágil, contundente, mantiene al público al filo de la butaca, sin permitir predecir qué es lo que qué va a pasar enseguida. Sin embargo, en general me quedé con una sensación de que la película no me llevó a ningún lugar.

En cuestiones técnicas, la fotografía me quedó a deber. Puerto Vallarta es un paraíso natural y arquitectónico, y eché de menos más imágenes de sus paisajes, de sus monumentos. Destacable la escena donde Clara y Abril corren por el malecón. 

En general es una buena película, una propuesta fresca, que se agradece en medio del panorama de remakes, secuelas y precuelas de origen estadounidense. Recomendada para adolescentes y adultos. Espero sus comentarios en @Roberto_INFO7.

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