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Olivia Martínez
Política

La peste ya no se quita

Viernes 10 de Noviembre 2017

Olivia Martínez

Que no se nos olvide el asunto de fondo: el gobernador Jaime Rodríguez Calderón no ha aclarado de dónde salieron los $25 millones de pesos que está invirtiendo en construir su faraónico Palacio Rosa en su municipio natal, Galeana, porque ni su cosecha de nuez, ni las chivas, ni los borregos, ni todo lo demás que presume producir, ni los dos predios de Icamole que asegura que vendió, ni tampoco su sueldo en el gobierno de Nuevo León dan para tanta prosperidad.

¿No es curioso que si tanto le gustan los ranchos y las haciendas haya esperado precisamente a ser gobernador para construir este imponente palacete que sobresale en medio de la miseria de su pueblo natal? Si en sus 33 años de priísta no lo construyó, no fue porque cuidara las formas, no, porque bien sabemos que en su ADN tricolor no están ni la prudencia, ni el recato, ni la austeridad, sino seguramente no lo edificó porque no tenía a su alcance los recursos del erario estatal de los que ahora, como gobernador, sí puede disponer.

El Bronco puede alegar que en las más de tres décadas que estuvo cobijado en el PRI hizo su cochinito saltando de cargo en cargo al cobijo del erario y así es: dirigente de la Liga de Comunidades Agrarias, diputado federal, delegado en otras entidades, secretario del PRI, diputado local, funcionario estatal y alcalde de García, pero lo que no explica a detalle es de dónde, específicamente de dónde, sale esa cantidad de dinero para hacer una construcción faraónica que, en su caso, es una ofensa a sus gobernados y un insulto a la gente de su pueblo.

Su declaración 3de3 (patrimonial, fiscal y de intereses) es desconocida por todos, pese a que él prometió que la presentaría. Y así, ¿cómo no sospechar del origen oscuro de esos recursos millonarios? ¿Cómo no suponer que esa jugosa inversión proviene de dinero ilícito? ¿Cómo no especular del enriquecimiento a costa del erario?

Jaime no ayuda a esclarecer el tema y precisamente la mofa que públicamente él hace viene a aumentar la suspicacia. ¿Dónde están las pruebas de que vendió unos terrenos? ¿Dónde están los comprobantes notariales? La inversión de los 25 millones de pesos no es cualquier cosa y es obligatorio dar una explicación no a sus cuates, sino a todos los ciudadanos que lo eligieron. Peso por peso y centavo por centavo, todo funcionario público está obligado a probar el origen de su patrimonio.  

Y mientras el gobernador sigue desviándose de sus verdaderas obligaciones para recolectar firmas para registrarse como candidato independiente a la presidencia del país, el estado de Nuevo León se le sigue saliendo de las manos, con la inseguridad, con la corrupción e impunidad, con la contaminación, con la crisis en los reclusorios y con muchos casos más.

El Bronco sueña con disfrutar pronto su ofensivo palacete, pero cuidado: la historia puede cambiar. En el año electoral que ya arrancó muchas cosas pueden pasar, incluso dejar, para no volver, el cargo de gobernador. La sociedad está harta de los políticos corruptos. Y a Jaime le pueden propinar un revés. O aclara a cabalidad y con detalle de dónde salieron los 25 millones de pesos, o la peste de su propia corrupción lo perseguirá toda la vida.


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